Manuel Zelaya cruzó el Rubicón, la frontera entre Nicaragua y Honduras. Su rostro, con su tradicional sombrero blanco, rodeado de simpatizantes y banderas rojas y blancas, está en las pantallas de todos los medios televisivos del mundo. El gobierno de "Pompeyo" Micheletti habría enviado a los militares a detenerlo.
"La suerte está echada", podría haber dicho el presidente depuesto. Veremos en las próximas horas si la suerte está a favor o en contra de la democracia en América.
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