viernes, 21 de agosto de 2009

Bicicleta alada



Pocho vive.
La Justicia condenó hoy a cinco policías por el encubrimiento en la causa por el asesinato del militante social Claudio “Pocho” Lepratti. Esta sentencia se suma a la condena a Esteban Velásquez a 14 años de prisión por el homicidio de Lepratti. Falta que caigan los responsables políticos de la represión del 19 de diciembre de 2001.
Esa noche, en la víspera de la caída de Fernando de la Rúa, las fuerzas policiales salieron a reprimir saqueos en los barrios pobres de Rosario, como en otros tantos puntos del país. “Pocho” (le decían así por su reconocida convicción peronista) subió al techo del comedor de la escuela 756 "José M. Serrano" del barrio rosarino Las Flores. “¡Hijos de puta, no tiren que hay pibes comiendo!”, les gritó a los uniformados. Como única respuesta, una bala de plomo le perforó la tráquea.
Los policías lo mataron, pero Pocho vive. Lo dicen las paredes de las barriadas populares.
Su bicicleta alada sigue volando “por las esquinas del barrio, por calles, por las paredes de baños y cárceles”, como canta León.

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