miércoles, 22 de agosto de 2012

El amor y la furia


“Buenos Aires se ve tan susceptible. Ese destino de furia es lo que en sus caras persiste” (En la ciudad de la furia, Gustavo Cerati)

“La verdad está en el amor”. La frase no corresponde a un cantante de boleros, o a algún gurú espiritual, ni siquiera a una estampita de las que los pibes reparten en el tren. Es de Mauricio Macri, jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. La misma ciudad a la que quiere convertir en la “Capital Mundial del Amor”.

Durante la conferencia de presentación de FeVida 2012, el Primer Encuentro de Espiritualidad de Latinoamérica, que se realizará en septiembre en el Centro de Exposiciones porteño, el jefe de gobierno aseguró que no entiende “cuando no se interpreta lo importante, lo delicado, lo valioso que es administrar el poder”. Señaló que el poder debe servir para “un fin bueno, un fin de transformar, de crear, de generar oportunidades, realizaciones personales que lleven a la felicidad de la gente”.

De paso, cañazo, el líder del PRO lanzó un tácito golpe al gobierno nacional al sostener que “tenemos que ayudar a desterrar todo vínculo del poder con la violencia, con la confrontación, con la división”.

Macri no solo tuvo participación en la presentación y en el financiamiento, desde las arcas estatales, de este “foro internacional para la difusión de las diferentes alternativas para el bienestar humano”, sino que será uno de los oradores, en una conferencia magistral, cuyo tema convocante fue “El Amor a lo público”.

La estrella principal del encuentro es el gurú indio Sri Sri Ravi Shankar, líder de la Fundación “El Arte de vivir”. Esta organización convoca a millones de personas en todo el mundo, a través de costosos cursos, en los cuales se imparten enseñanzas espirituales y el Sudarshan Kriya, un método de respiración patentado por su propio gurú. En la Argentina tiene seguidores como Marcelo Tinelli, Domingo Cavallo, o los empresarios Nicolás Cuño y Federico Ribero.

El elenco de oradores del Encuentro Fe Vida es por demás variopinto. Junto a Macri y Ravi Shankar estarán el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú; líderes de ONG humanitarias, como Juan Carr de Red Solidaria o Margarita Barrientos de Los Piletones; sobrevivientes de tragedia como Carlos Páez Vilaró (de la tragedia de los Andes) o Mario Sepúlveda (uno de los 33 mineros atrapados en Copiapó); estrellas de la autoayuda como Claudio María Domínguez, Ari Paluch o Bernardo Stamateas; hasta personajes mediáticos como Viviana Canosa, Nacha Guevara y el autodenominado “Brujito Maya”.

La relación entre el Gobierno de la Ciudad y “El Arte de vivir” se consumó en 2008 con un convenio para promover “acciones conjuntas tendientes al mejoramiento de la calidad de vida de la ciudad de Buenos Aires, creando lazos de colaboración recíproca en diversos campos de mutuo interés”, firmado por Macri y Ravi Shankar.

Hace unos meses, un grupo de docentes del Distrito Escolar 9, denunció que fueron convocados a una jornada de lenguaje y comunicación, pero que en realidad se trataba de talleres para mejorar la respiración y de introducción a la meditación, impartidos por la Fundación de Shankar. Por si fuera poco, en las jornadas supuestamente “optativas” se les tomó lista y se les cobró 130 pesos el curso.

El rabino y legislador PRO Sergio Bergman es otro de los que se sumó a la movida del jefe de gobierno y organizó junto a representantes de la Fundación una jornada de meditación en la Legislatura porteña. Y su fundación Argentina Ciudadana, participa junto al GCBA y El Arte de Vivir en el programa “Buenos Aires Medita” que se realiza todos los primeros domingos de cada mes en el Planetario.

Pero la “conexión espiritual” del jefe de gobierno va aún más allá: hace algunos años comenzó a practicar yoga y a tomar clases de budismo por recomendación de un amigo, el publicista Joaquín Mollá. Incluso algunos afirman que la razón por la que no asistió al Tedeum del 25 de mayo, oficiado por el cardenal Jorge Bergoglio, al que otrora era infaltable, fue que no quiso perderse su clase semanal de yoga.

Poco amor y paz

Lejos de los mantras, las ásanas y el pranaiama, en la ciudad que gobierna Macri sigue habiendo conflictos que exigen respuestas concretas de sus funcionarios. Y en los que no parece cumplirse las líneas de espiritualidad y amor que pregonan el jefe de gobierno y sus adeptos.

Hace apenas diez días un grupo de agentes de la Policía Metropolitana llevó a cabo un brutal procedimiento contra un grupo de personas que se encontraban al costado de las vías del Ferrocarril Mitre, en Villa Urquiza. Retratados por un fotógrafo de la Revista Veintitrés, los policías se encarnizaron especialmente con la mujer del grupo. A pesar de que el jefe de la fuerza dijo que el grupo estaba acusado de atentado y resistencia a la autoridad, el Ministerio de Seguridad debió iniciar una investigación a los uniformados participantes.

En su corta vida, la Policía Metropolitana – creada por Macri como policía vecinal, de cercanía - suma ya reiteradas denuncias de “excesos” en sus funciones. Homicidios de personas que no ofrecieron resistencia o de supuestos merodeadores; allanamiento y destrucción del material de trabajo de cooperativas; represión a manifestaciones de los vecinos con balas de goma y gases en la villa 31; robo violento de mercadería a manteros, etc.

El “amor por lo público” que asegura profesar el jefe de gobierno lo habría llevado a reactivar a la fatídica UCEP, organismo cuyas agresiones terminaron en una causa legal en la que se encuentra imputado el propio Macri.

Desde la Defensoría del Pueblo y organismos de Derechos Humanos como el CELS, afirman que existen denuncias de la actuación de un grupo de choque, identificado con uniforme del Ministerio de Espacio Público, que continúa desalojando con violencia a personas en condición de calle y les roban o destruyen sus pertenencias.

Y donde no existe el amor, seguramente es más fácil comprarlo. Al menos durante algunas horas. Será por ello que, según denuncia la Fundación La Alameda, el Gobierno de la Ciudad se niega a clausurar los 126 prostíbulos que funcionan en la Capital Federal, reconocidos por la propia Agencia Gubernamental de Control. De la lista, muchos siguen en actividad, aunque figuran como clausurados. En los locales se ha comprobado el proxenetismo y la trata ilegal de personas, menores e inmigrantes indocumentadas.

El amor por la vida debería expresarse desde el nacimiento de los seres humanos. Pese a esto, la tasa de mortalidad infantil, que contempla a los menores de un año, en la ciudad de Buenos Aires fue de 8,5 por mil en 2011, frente al 6,7 por mil en 2010. La crisis generó que un grupo de prestigiosas entidades médicas reclamen la declaración de la emergencia neonatal en la ciudad.

Seguramente se deben haber imbuido de los sanos mensajes de búsqueda de la paz y la armonía interior, los funcionarios del Ministerio de Seguridad que enviaron a colegios secundarios porteños un cuestionario en el que se pregunta a los adolescentes si produjeron daños en la escuela, sustrajeron objetos de otros compañeros o si dañaron el auto de sus profesores, en una clara estigmatización de los jóvenes.

Y la búsqueda del equilibrio físico y espiritual debe ser lo que llevó a descontar el presentismo a las maestras que toman una hora para dar la teta a sus hijos recién nacidos – un derecho establecido por el estatuto -, equivalente al 10% del salario básico. La fecha para llevar a cabo la medida no pudo ser tomada con mayor precisión: durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Amor y paz son conceptos maravillosos, objetivos que toda sociedad y todo ser humano debe tender a conseguir. Pero para ser la “capital mundial del amor” a Buenos Aires le convendría acabar con las injusticias que habitan en su seno, antes que impartir cursos de relajación o autoayuda.

Publicado originalmente aquí

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada