martes, 6 de diciembre de 2011

Continuidad



Evidentemente lo que marca el nuevo gabinete es una tendencia a la continuidad de un mismo proyecto político, el que fue refrendado en las urnas por más del 54% de los votos.
Casi no hubo cambios, sólo algunos obligados, por los reemplazos de Aníbal Fernández (se va al Senado) en la jefatura de gabinete, de Julián Domínguez (a Diputados) en Agricultura, y de Amado Boudou (a la vicepresidencia) en Economía.
La designación de Juan Manuel Abal Medina en la Jefatura de Gabinete es una señal de apoyo hacia los más leales al “modelo”, a los que dieron la batalla por la Ley de Medios y a los jóvenes: el hijo del homónimo ex delegado personal de Juan Domingo Perón tiene 43 años y es una de las figuras a las que se menciona cuando se habla de un recambio generacional en el kirchnerismo de cara a 2015. Habrá que ver si la importancia, la densidad y la exposición de su nuevo cargo le permiten en los próximos años esperanzarse con una candidatura de relevancia.
Si bien Hernán Lorenzino es uno de los pocos nombres nuevos en el gabinete, su presencia también es signo de continuidad. Pollo del vicepresidente Boudou, dejó en el camino a otros jóvenes K como Iván Heyn, Alex Kicillof, los no tan jóvenes Mercedes Marcó del Pont y Juan Carlos Fábregas, o la alocada versión de José Alperovich. Tendrá a su cargo la “sintonía fina” del modelo, en una economía mundial inmersa en una crisis de la cual aún no se le ve la salida. También deberá manejar un punto clave que Cristina Fernández desea solucionar antes del fin de su mandato: el pago de la deuda al Club de Paris. Un dato que tal vez pasó desapercibido, pero tiene que ver mucho con los objetivos que tendrá Lorenzino en su nueva función: fue quien viajó junto a la Presidenta a la Cumbre del G-20 en Cannes, donde se trataron las medidas para enfrentar a la crisis y la posibilidad de implementar impuestos a las operaciones financieras.
De Yahuar es poco lo que se puede decir, salvo que ocupará su función tras haber sido secretario de Pesca en la gestión de Domínguez. De procedencia chubutense, habrá que ver si mantiene el trabajo fino y la buena sintonía que su antecesor fue logrando en la relación con las patronales agrarias y en la implementación de otro de los caballitos de batalla de la Presidenta durante su campaña: “industrializar la ruralidad”.
Todavía quedan definir las segundas líneas para saber si habrá alguna novedad: ¿seguirá Guillermo Moreno? ¿En qué puesto? ¿Por qué no fue confirmado Ricardo Echegaray? ¿Quién será el viceministro y los demás secretarios de Lorenzino en Economía? ¿Quién quedará al frente de la Secretaría de Medios? ¿Y del AFSCA? ¿Habrá cambios en el organigrama de Planificación? Son interrogantes que se irán resolviendo en los próximos días.
Los Kirchner históricamente fueron poco afectos a los cambios explosivos, y así lo demostró Cristina una vez más con estas designaciones. Como si dijera: “acá no ha pasado nada, vamos a seguir trabajando”.

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