lunes, 29 de junio de 2009

¡Laaargaron!





Desde el regreso a la democracia se produce una tendencia complicada para el oficialismo: cada vez que el gobierno pierde una elección importante dos años antes del recambio presidencial, también sale derrotado en los comicios presidenciales. Pero también hay otra circunstancia paradojal: nunca el candidato que encabeza el triunfo en la elección de medio término en la provincia de Buenos Aires obtiene el premio del Sillón de Rivadavia dos años después.

Podemos recordar:
1987: Antonio Cafiero Gobernador / 1989: Carlos Menem Presidente
1997: Graciela Fernández Meijide Diputada / 1999: Fernando De la Rúa Presidente
2001: Eduardo Duhalde Senador / 2003: Néstor Kirchner Presidente
2009: Francisco De Narváez Diputado / 2011: ?

En el caso de las elecciones de ayer, queda claro que De Narváez no puede (¿no quiere?) ser candidato a Presidente por haber nacido en Colombia. En ese sentido, los grandes medios ya dan como grandes ganadores de los comicios de ayer a los tres primeros presidenciables: Julio Cobos, que pese a ser vicepresidente apadrinó una lista opositora y obtuvo una amplia victoria en su provincia, Mendoza; Mauricio Macri, el jefe de gobierno porteño que ganó en su distrito (con muchos menos votos que hace dos años) y apadrinó el armado opositor que venció a Kirchner en territorio bonaerense; y Carlos Reutemann, reelecto senador por Santa Fe, tras enfrentarse con el gobierno nacional e imponerse al candidato del gobernador Hermes Binner.
Si siguiéramos la lógica de los casos anteriores, Macri sería el gran beneficiado por ser el referente máximo de la fuerza que ganó en provincia de Buenos Aires. Pero a nivel nacional, su entente es la tercera fuerza y está lejos de constituir una mayoría. El caleidoscopio de fuerzas nacionales y provinciales atomizadas por todo el territorio, las dudas sobre la durabilidad de las dos alianzas opositoras emergentes (Acuerdo Cívico y Social y Unión Pro) y el interrogante sobre como se dirimirá finalmente la interna en el PJ, hace que en esta coyuntura el pronóstico no sea sencillo.
Justamente sobre este panorama de dispersión, en donde la sociedad no observa aun claramente un proyecto superador del kirchnerismo, sino críticas al modelo o a “las formas”, se ubica una esperanza de recuperación del oficialismo. Y da aires a la posibilidad de la aparición de algún tapado para el 2011…
¿Quién será el que esta vez se lleve el premio mayor? Se aceptan nombres.

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