lunes, 5 de noviembre de 2012

Con este sol

Un gaucho vago y malentretenido perseguido por la justicia
Un campesino enamorado que se convierte en lobizón
Un tipo obsesionado con un gallo
Un boxeador que pudo ser el más grande y murió en la miseria
Un dependiente que sueña con la muerte de su patrón
Un artista callejero y decadente
Esos personajes tan anti-heroicos. Tan entrañables.
Esas imágenes grabadas en la retina de todo un pueblo, al igual que sus canciones
Esa forma de sentir, de vivir, de crear tan cercana al sentido popular pero también al arte con mayúsculas.
Desde pequeñas películas en blanco y negro, hasta creaciones casi operísticas a todo color.
Desde un relato ficcional sencillo hasta la recreación documental – pero también poética – del mayor movimiento político argentino del siglo XX.
Mi amigo Aldo alguna vez me dijo que Favio era “el tipo con más huevos” del cine nacional: sólo un genio como él puede manejar con grandeza esos planos generales interminables que, cuano uno menos se lo espera, se cortan con un primerísimo primer plano que genera la emoción en el público.
Nunca olvidaré lo que sentí al ver Juan Moreyra en una pantalla grande, cuando fue reestrenada en los ’90. Ni aquellas lágrimas que derramé junto a Gatica, tras salir de la habitación donde agonizaba Eva Perón.
Ese niño pobre que se convirtió en el mayor director de cine y que se va con muchos proyectos inacabados. Y con este sol…
Por la pasión, por la poesía, por la memoria. Por todo eso y mucho más, gracias Favio

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