viernes, 9 de marzo de 2012

Vías muertas



(Publicado en la edición de Marzo de El Barrio Villa Pueyrredón)

El fracaso de las negociaciones entre la Nación y la Ciudad por el traspaso marca un nuevo capítulo del enfrentamiento entre ambas administraciones. Ineficiencias, facturas cruzadas, chicanas y estrategias políticas se mezclan en una historia en la que los rehenes vuelven a ser los pasajeros.

Por Fernando Casasco

El 29 de febrero de 2012, el día “que le sobra” a cualquier año bisiesto, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri anunció que se "suspendió" el trabajo de la comisión conjunta para realizar la transferencia de los subterráneos a la órbita porteña.

El detonante fue la confirmación por parte de la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, de la decisión de retirar la custodia de la Policía Federal de la red de subterráneos metropolitanos. La medida había sido anunciada originalmente para el 20 de enero, pero ante las quejas del Gobierno de la Ciudad, se postergó su aplicación hasta el 1 de marzo.

"Le digo a la ministra Garré que no hay que hacer política con la seguridad de la gente; me veo en la obligación de suspender el trabajo de la comisión de traspaso", declaró Macri en una conferencia de prensa televisada en vivo. El jefe de gobierno tuvo su momento estelar minutos después del triplete goleador de Lionel Messi en el amistoso de la Selección ante Suiza.

Sin la capacidad goleadora del crack del Barcelona, Macri al menos no se muestra carente de oportunismo: su anuncio ocurrió apenas una semana después del trágico accidente de una formación del ex ferrocarril Sarmiento, que arrojó un saldo de 51 muertos y cientos de heridos. Meneó la cuestión de lo “inseguro” del transporte público y se preguntó: “¿Cuántos más accidentes como el de Once tenemos que esperar?”.

La respuesta del gobierno nacional tuvo un marco distinto, aunque no menos mediático. La propia Presidenta de la Nación, en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, y por cadena nacional, calificó como “bochornoso episodio” la decisión del gobierno porteño de devolver la concesión del subte “por conferencia de prensa”. Y acusó al jefe de gobierno de tener una “actitud adolescente”.

Las claves del conflicto

¿Hubo o no traspaso del subte? Tal como informó este medio, en su edición de enero, el acuerdo suscripto por la Nación y la Ciudad implicaba “la transferencia de la totalidad de la red de subterráneos y premetro, la fiscalización, el control y la potestad tarifaria del servicio”, asumiendo el gobierno nacional el pago de la mitad del subsidio. En tanto, se establecía que “habría un periodo de 90 días para completar los acuerdos y formalizar cuestiones legales, económicas, técnicas y administrativas”. En ninguno de los puntos se hablaba de retrotraer las acciones por decisión de ambas o de alguna de las partes.

La Presidenta aseguró que “no puede haber ruptura unilateral de los contratos cuando hay ejecución y cuando las partes han cumplido”. Y graficó: “Uno no puede andar devolviendo contratos y concesiones como si fueran pares de zapatos”.

Por su parte, desde el Gobierno de la Ciudad aseguran que lo que se firmó fue sólo un acta, sin validez hasta que no sea ratificado por la Legislatura. “El acta dice claramente: 90 días para implementarlo. El traspaso no está hecho hasta que Metrovías no diga mi concedente es la Ciudad. Y además tiene que pasar todo por ley, por la Legislatura”, declaró Macri al diario Clarín.

El Ejecutivo porteño se pone ahora celoso de la aprobación de la Legislatura, a la que ningunea con sus constantes vetos. Pero suena al menos arbitrario que el gobierno porteño se haya hecho cargo de la “potestad tarifaria”, aumentando un 127% el valor del boleto, sin estudios ni audiencias públicas previas, si la transferencia del servicio aún estaba “en estudio”.

Las autoridades nacionales amenazan con llevar la cuestión hasta la Corte Suprema. Pero allí las autoridades de la Ciudad creen tener una carta a favor: la Constitución Nacional, en su artículo 75, inciso 2, establece que “(…) No habrá transferencia de competencias, servicios o funciones sin la respectiva reasignación de recursos, aprobada por ley del Congreso cuando correspondiere y por la provincia interesada o la ciudad de Buenos Aires en su caso (…)”. Trabajo para los juristas de uno y otro bando.

Las inversiones. Cristina Fernández habló de una inversión realizada en subtes, desde 2003, de 5.743 millones de pesos. Detalló que se incorporaron 104 coches nuevos; se modernizó la Línea A; se adquirieron 45 coches provenientes de China; y se trabaja en la extensión de la Línea E de subte. A todo ello, el gobierno nacional le agrega los 2.708 millones de pesos en concepto de subsidios y 294 millones por seguridad.

Macri, a su turno, replicó que “los gastos en seguridad no son inversión”, mientras que con malicia se aprovechó del error cometido por la Presidenta cuando habló de “la modernización completa de la Línea A”. La referencia tenía que ver con el sistema de señalización de la misma, pero el jefe de gobierno embistió con que la línea cuenta con vagones de 90 años de antigüedad. Además, desmintió a la jefa de Estado al señalar que la obra más importante de la ciudad en materia de subtes no era la extensión de la Línea E, sino la de la H.

En realidad, las obras que prolongarán a la línea inaugurada por Jorge Telerman hasta Pompeya y Retiro aun están en etapa de adjudicación (los grupos Roggio y Techint pugnan por ellas). Eso sí: los afiches que anuncian las obras ya relucen en la vía pública.

El Gobierno porteño reclama a Nación por un total de 31 obras, algunas comprometidas en 1999 y otras en 2005, por una suma cercana a los mil millones de dólares. El ministro De Vido respondió que “todas las obras comprometidas por el gobierno nacional están concluidas o en ejecución”. Pero mientras pide por deudas atrasadas y modernización del servicio, el jefe de gobierno no cuenta que compró para la “H” vagones que el metro de Madrid descartó por superar los 40 años de antigüedad. O que la deuda que la Ciudad asumió para obras en subtes no se utilizó, por lo cual el erario público sigue perdiendo dinero.

La seguridad

A partir de la decisión de Macri y la respuesta del gobierno nacional, todo el mundo se lanzó a una gran “timba” en la cual se apuesta sobre cuantos efectivos hacen falta para custodiar los subtes. La ministra Garré, respaldada por la Presidenta, asegura que son solo 250 y que la tarea puede ser llevada a cabo por la Policía Metropolitana, que cuenta con 3 mil uniformados.

En cambio desde la Ciudad, aseguran que son 1196 policías los que custodian los andenes y los trenes, citando como fuente a Metrovías. Pero la empresa explicó al matutino Página/12 que ese número es “una cifra teórica”. La real ronda los 700 agentes. Por su parte, los metrodelegados dicen que los policías en funciones son entre 400 y 500, aunque reclaman una mayor custodia.

La disputa política

De fondo se inscribe –cuando no- la disputa entre el kirchnerismo y el macrismo, y los albores de la carrera hacia el 2015. Macri sabe que para tener chances en sus ambiciones presidenciales debe mostrarse como “La” alternativa al gobierno dentro de la fragmentada oposición. Por lo tanto, debe confrontar directamente con la Presidenta, aunque su discurso se pueble de llamados al “diálogo” y al “trabajo conjunto”.

La masacre del Sarmiento generó el marco propicio para enfrentar al gobierno nacional en un área en la que claramente hace agua; la decisión de Garré, fue la excusa.

Al día siguiente de suspender unilateralmente la transferencia del subte, Macri dedicó casi la totalidad de su mensaje a la Legislatura a proclamarse como “alternativa nacional” y a criticar la “actitud centralista” del gobierno nacional.

A su vez, el discurso de Cristina Fernández, con respuestas directas a las definiciones del jefe del PRO, contribuyó a ubicar a Macri en el lugar que busca: el del gran rival del gobierno nacional.

Entretanto, nadie sabe aún quien tendrá a su cargo los subtes. La novela sigue con final abierto y promete varios capítulos escandalosos.

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