Mostrando entradas con la etiqueta tejada gómez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tejada gómez. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de agosto de 2010

Pachamama



Dice Alfredo Moffat, sobre las celebraciones religiosas en el norte de nuestro país: "...Un ejemplo típico de este re-moldeo de mitos lo constituyen las fiestas anuales de celebración de la Virgen María en Salta y Jujuy, donde, pese a la imagen de la virgen y al sacerdote que guia la columna, la ceremonia corresponde más a los rituales indígenas de la Pacha Mama que a la europea Virgen María, pues el consumo de coca y alcohol, el regar con aguardiente y el enterrar ofrendas de comida alrededor de la imagen, corresponde al culto pagano-indígena de la Pacha Mama y no al ritual cristiano-europeo de la Virgen que no tiene relación con las ceremonias de fecundidad de la tierra, y mas bien niega toda idea de fertilidad, pues consagra a la virginidad como propuesta. Propuesta que, por otra parte no tiene sentido en la cultura quechua, que por el contrario, tiene instituciones pre-matrimoniales como el "irpa-Sirse" (casamiento de prueba) que anulan el valor de la virginidad. Esta está evidentemente relacionada con el concepto de propiedad privada, que no existe tampoco en las organizaciones comunitarias indígenas, verdaderas cooperativas de trabajo."
O como diría el gran Armando Tejada Gómez:

Sube la vida arriba,
hasta la espiga.
Que si la tierra es hembra,
la tierra es mía.
Adónde nace el alba
yo siembro el día.

Feliz día de la Pachamama para todos.

viernes, 19 de febrero de 2010

El pianista en su laberinto



Lo conocí una noche, en el Centro Cultural San Martín. Acabábamos de asistir a la presentación en vivo del disco de otro grande del folklore y del piano: Adolfo Abalos. La amistad de mi viejo y mi tío con su actual esposa sirvió de puente. Apenas estreché su mano, observé la economía de palabras y de movimientos, que contrastaban con su gran contextura física. Indicios sin duda de la enfermedad degenerativa que arrastraría hasta su muerte, ocurrida ayer.
Me impresionó algo que escuché en la radio: esa enfermedad lo hizo olvidar completamente todo idioma musical. Incluso su hijo, Facundo, comenzó a enseñarle de nuevo, como a un niño: Do, Re, Mi… y así. El ponía empeño en aprender, aunque con las dificultades propias de su salud y de su edad. Incluso dicen que un día se sentó al piano y comenzó a ejecutarlo con la maestría de tiempos pretéritos. Pero – como aquellos pacientes a los que Robin Williams medicaba en la película Despertares – casi inmediatamente volvió a caer en la ciega hondura de su patología neurológica.
Ariel Ramírez fue un grande de la música nacional y se despidió ayer. Curiosa mueca del destino: la intérprete, el autor y el compositor de obras fundamentales como Mujeres Argentinas y Cantata sudamericana pegaron el portazo de este mundo con pocos meses de diferencia unos de otros. Ariel fue un creador prolífico. A las mencionadas se pueden agregar obras monumentales como la Misa Criolla (con la que recorrió el mundo) y Los caudillos. También están sus encuentros magistrales con Jaime Torres, cumbre del folklore latinoamericano. En su lado oscuro, quedan las sospechas de muchos autores sobre el manejo de fondos en SADAIC, entidad de la que fue durante muchos años presidente. Cuestiones humanas, a las que la muerte y el paso de los años suelen aplacar.
“Alfonsina y el mar”, “La tristecita”, “El Paraná en una zamba”, “Zamba de Usted”, “Antiguo dueño de las flechas”, son algunas muestras de su maestría, obras ya inmortales. Pero a mí la que siempre me gustó más es “Volveré siempre a San Juan”, con letra de Tejada Gómez, sobre todo la versión del propio Ramírez con Angela Irene. Lamentablemente no la encuentro en la red, así que ahí va algo del maestro con su colega Jaime Torres y la versión que Angela hizo de “Volveré…” este verano en Cosquín.