Cada vez más famosos, artistas y deportistas, se suman a la política. Mientras tanto, los políticos imploran por tener la posibilidad de bailar o contar chistes en televisión.
Por Fernando Casasco (Publicado en El Barrio Villa Pueyrredón, febrero 2013)
El fenómeno de "farandulización" de la política no es nuevo ni es exclusivamente argentino. Sobre la internacionalización de esta tendencia se podría mencionar las dos presidencias en Estados Unidos del actor Ronald Reagan o la gobernación de California ejercida por el rudo Arnold Schwarzenegger; el dominio sobre la política italiana ejercido por Silvio Berlusconi, respaldado por su imperio mediático, sus éxitos deportivos con el club Milan o sus escandalosas conquistas de jóvenes y hermosas mujeres; o la novela sentimental protagonizada por Nicolas Sarkozy en su relación con la modelo y cantante Carla Bruni.
Por estas tierras, la lista de casos es extensa y de larga data. Se podrían rastrear en el matrimonio de Marcelo T. de Alvear con la cantante lírica Regina Pacini o en el romance que cambió la historia del país: la de Juan Domingo Perón con la ascendente actriz María Eva Duarte.
Pero fueron los años 90 los que marcaron una bisagra en cuanto a la utilización deliberada de figuras rutilantes del deporte y el espectáculo por parte de la dirigencia política. Y viceversa: la cada vez mayor participación de los políticos en programas de entretenimiento.
El menemismo supo aunar éxito artístico y/o deportivo con triunfos electorales a partir de sumar al cantante y empresario Ramón Ortega y al ex corredor de Fórmula Uno Carlos Reutemann.
En las elecciones provinciales de 1991, "Palito" se quedaba con la gobernación de Tucumán, relegando al general represor Antonio Domingo Bussi, mientras que el "Lole" aseguraba la continuidad del Justicialismo en la gobernación santafesina.
Otra estrella del deporte que consiguió una banca en Diputados en aquellos años fue el campeón de motonáutica Daniel Scioli, luego Vicepresidente de la Nación y dos veces gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
Paralelamente, el Presidente de la Nación se convertía en un "rock star": jugaba al fútbol y al básquet junto a las selecciones nacionales, bailaba música árabe en el programa de Mirtha Legrand, cerraba la campaña por su reelección intercambiando chistes por TV con Marcelo Tinelli, se vanagloriaba de su fama de mujeriego y de sus amoríos con pulposas vedettes, se hacía cirugías estéticas, y corría por las rutas argentinas con su Ferrari Testarossa.
Finalizando aquella década, los sectores medios de la sociedad parecieron hartarse de aquel desparpajo con que se exhibían los políticos. Sin embargo, a la hora de los bifes, un mandatario más "aburrido" como Fernando de la Rúa, además de mantener incólumes los pilares de la política económica de su antecesor, también pasó por el set televisivo de Tinelli, compartiendo cámara con su imitador. El resultado fue patético, con el Presidente cayendo en el absoluto ridículo.
Por entonces se hablaba de la "tinellización" de la política. En julio de 2001, el humorista Rudy consideraba que "más que tinellización, vivimos el triunfo de lo banal; somos, parece, una república banalera".
Votando por un sueño
En el siglo XXI el fenómeno no se agotó, ni mucho menos. Y demostró que no tiene que ver con una ideología determinada. El propio Néstor Kirchner bromeaba con el imitador de De la Rúa, al igual que lo hacía constantemente con los noteros de CQC.
Asimismo, el kirchnerismo supo rodearse de artistas durante importantes anuncios o festivales multitudinarios y hasta postuló a Nacha Guevara para ocupar una banca en la Cámara de Diputados. La reciente polémica entre la presidenta Cristina Fernández y el actor Ricardo Darín, demuestra la sobredimensionada importancia que el oficialismo nacional a veces les otorga a los artistas populares.
Pero es el PRO el partido que demuestra moverse más cómodamente en los andurriales en los que se borran las fronteras entre la política y el entretenimiento. El propio Mauricio Macri se transformó en una "celebrity": un joven magnate que se volcó a la vida pública; sus éxitos al frente del club más popular del país; sus sucesivos casamientos con bellezas distinguidas como Isabel Menditeguy o Juliana Awada; sus constantes apariciones en sets televisivos y en las tapas de las "revistas del corazón".
El Jefe de Gobierno no tuvo rubor al bailar desde una tarima el día de su consagración electoral. Ni de calzarse capa y corona para emular a su ídolo musical Freddy Mercury en distintos programas televisivos.
Pese a lograr la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Macri no logró aún extender su buena estrella más allá de la Avenida General Paz. Es por ello, que la dirigencia del PRO decidió dedicarse a la incorporación de famosos actores y/o deportistas a sus listas, para mejorar su performance en distintos distritos.
La tendencia la inauguró con la candidatura a concejal en Mendoza del corredor de rally Orly Terranova. Pero el mejor rendimiento lo obtuvo el humorista Miguel Del Sel, quien en poco tiempo de campaña llegó a arañar la gobernación santafesina en 2011.
Para los comicios de este año, el macrismo ha decidido apostar casi todas sus fichas a los votos que la farándula y los deportistas exitosos puedan sumarle. "Quien no sea conocido, quien no tenga popularidad, no puede ser candidato", afirmó recientemente el ministro de Gobierno y principal armador político de Macri, Emilio Monzó.
Ya confirmaron su presencia en las listas del PRO el ex árbitro de fútbol cordobés Héctor Baldassi, el ex piloto de TC, Eduardo "Lalo" Ramos, y el ex basquetbolista y periodista Leandro Ginóbili. Quien podría ocupar un lugar en las listas macristas en Quilmes es el periodista deportivo Walter Queijeiro. También continúan las negociaciones para incorporar al ex futbolista Carlos MacAllister para que sea candidato a diputado por La Pampa.
En el revoleo de nombres famosos, apareció postulándose la modelo y conductora Rocío Marengo, quien dijo tener buena llegada con el ex diputado radical y actual referente del PRO en Bahía Blanca, Juan Pablo Baylac. Desde el macrismo sólo contestaron que "por ahora no" habían pensado en la atractiva rubia. Otros nombres resonantes (el ex futbolista Martín Palermo, el ex basquetbolista Marcelo Milanesio, o el golfista Eduardo "Gato" Romero) quedaron descartados.
Y mientras muchos famosos se politizan, los políticos se "farandulizan", para conseguir mayor popularidad. El anuncio de Marcelo Tinelli de que podría haber un nuevo sketch de "Gran Cuñado" (con humoristas imitando a dirigentes políticos que participan de un supuesto reality show) movilizó a varios dirigentes que probarán suerte en las urnas. Así, el primero en anotarse fue el ex socio político de Macri, Francisco De Narváez, quien logró una mayor instalación popular gracias a su participación en el ciclo. Otro que se autopostuló para bailar en Showmatch fue el jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien algunos ven con posibilidades de convertirse en candidato a senador por el macrismo porteño.
Otros dirigentes del PRO buscan también su nicho para atraer las cámaras sobre sus figuras. El ministro Diego Santilli empapeló las paredes de la ciudad para promover un partido benéfico que compartirá con el ídolo riverplatense Ariel Ortega. Y Cristian Ritondo se anota en cuanta distinción otorga la Legislatura porteña a reconocidos artistas y deportistas. Todo sea con tal de salir en la foto.
Es que las propuestas, las plataformas electorales y la coherencia militante parecen estar en baja. Es tiempo de fama, éxito, dinero.
Es tiempo del show.
¡Buenas noches, América!
Todos sabemos los males (y los bienes) que hay en estos pagos. Pero a veces no está de más recordarlos.
lunes, 11 de febrero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
Entre rieles y urnas
Que sí, que no, que es mío, que es tuyo, que ya te lo traspasé, que todavía no fue aprobado. El 2012 fue el año de la novela por quién se hacía cargo del subte, que tuvo un final ¿feliz? 2013 promete nuevos capítulos de esa saga, que puede ser superada por nueva aventura épica: elecciones.
Por Fernando Casasco (Publicado en El Barrio Villa Pueyrredón, enero 2013)
Tras reasumir a fines de 2011 sus respectivos mandatos como Presidenta de la Nación y como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri, respectivamente, embarcaron a ambas gestiones en la discusión sobre el traspaso de la red de subterráneos a la órbita porteña. Un debate que se prolongó por todo el 2012.
Bajo la consigna de la "sintonía fina" del modelo económico, el gobierno nacional pretendía reducir subsidios a empresas de servicios públicos y que determinadas administraciones provinciales y/o municipales se hicieran cargo de obras de infraestructura, concesiones o servicios privatizados que se circunscribían a sus territorios.
El caso del Subte fue el emblemático y el que mayor difusión tuvo, aunque no fue el único (por ejemplo, la Nación traspasó a la provincia de Buenos Aires la concesión de la Autovía Buenos Aires-La Plata)
Esa "sintonía fina" pareció trasladarse a la relación entre ambas administraciones, cuando el 31 de diciembre de 2011 se anunció un acuerdo sobre el traspaso a la Ciudad de la red del Subte, el cual se hacía efectivo a partir del primer día hábil del 2012.
El acuerdo preveía por parte del gobierno nacional el pago del 50% de los subsidios durante el año 2012, equivalente a 360 millones de pesos, y la continuidad de las obras de extensión de la Línea E y la señalización de la Línea A.
Asimismo, transfería la "potestad tarifaria" al Gobierno de la Ciudad. El acta establecía un plazo de 90 días para llevar a cabo los informes técnicos, peritajes y terminar de formalizar el traspaso.
A los pocos días, el Gobierno de la Ciudad comenzó a ejecutar el traspaso al anunciar un aumento de tarifas del 127%, de $1,10 a $2,50. Los amparos judiciales de organizaciones de usuarios y consumidores no se hicieron esperar, pero la Justicia los desestimó, por lo que la nueva tarifa sigue vigente hasta la actualidad.
El 22 de febrero ocurrió un hecho que enlutó a la ciudad y que volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre el estado del sistema de transporte nacional: en la estación de Once, un tren proveniente de Moreno, impactó contra los paragolpes ubicados al final del andén, provocando que el segundo vagón se incrustara en el primero de la formación. El saldo fue de 51 muertos y más de 700 heridos.
Desde la Ciudad, se encendió una luz de alarma, por lo que el jefe de Gobierno salió a rechazar la transferencia del Subte, con la excusa de que la Nación no había hecho todas las obras que había prometido para el mejoramiento del servicio.
La Presidenta intentó zanjar el nuevo cruce enviando un proyecto al Parlamento, el cual aprobó por ley el traspaso del Subte, el Premetro y 33 líneas de colectivos. Sin embargo, la ley fue desconocida durante meses por el gobierno macrista, quien alegaba la necesidad de que el convenio fuera también ratificado por la Legislatura.
Ni siquiera la creación del Ente Tripartito de Transporte entre la Nación, ciudad y provincia de Buenos Aires, logró relajar la relación.
Para colmo el año fue particularmente conflictivo en lo laboral, con cortes de servicio en el subte que se prolongaron por semanas. Por otra parte, los masivos cacerolazos en contra del gobierno nacional, fueron leídos por los analistas también como un reclamo hacia la oposición para que exhiba sus alternativas.
En ese marco, fue que el jefe de gobierno finalmente anunció once meses después de firmar el acta acuerdo con el gobierno nacional, el envío a la Legislatura de su proyecto para hacerse cargo de la transferencia del Subte.
La norma aprobada, prevé aumentos en impuestos, destinados a subsidiar la tarifa, y una autorización de endeudamiento por 300 millones de dólares para obras de infraestructura. Pese a todo, la ahora asumida potestad de la Ciudad sobre el Subte arrancó con polémicas desde antes de su inicio: por un lado, el anuncio del cierre por dos meses de la línea A para la puesta en funcionamiento de 45 nuevos coches chinos que habían sido adquiridos por el Gobierno nacional; por otro, el comentario del jefe de Gobierno acerca de que la tarifa no debería tener un costo "técnico" inferior a los 6 pesos.
A esto se suma las negociaciones que el Ejecutivo porteño deberá entablar con el concesionario Metrovías sobre el nuevo contrato, y con los trabajadores. Con todo, está claro que el traspaso fue solo el puntapié inicial de una nueva serie de debates que se extenderán en 2013.
Porteños, a las urnas
Pero si el tema del Subte fue la estrella del 2012, evidentemente el año que acaba de comenzar va a tener como clave dominante las elecciones legislativas. Los porteños no sólo elegiremos diputados nacionales y legisladores, sino también a los tres senadores, que permanecerán en el cargo hasta 2019.
En el Gobierno de la Ciudad ya planifican el desdoblamiento de los comicios autonómicos de los nacionales. La apuesta macrista es a un fuerte triunfo en la elección local que les de mayoría propia en la Legislatura (deberían obtener 16 de los 30 escaños en juego) y que posicione al Jefe de Gobierno como uno de los grandes triunfadores a nivel nacional. Asimismo, evitarían una mayor dispersión que podría darse en los comicios nacionales, en los que ya están anotados varios jugadores de peso, como Fernando "Pino" Solanas, Elisa Carrió, Graciela Ocaña, Rodolfo Terragno, entre otros.
Claro que no todo es tan sencillo para el PRO. Para desdoblar las elecciones, Macri las debería convocar antes de marzo, por lo que debe tomar la decisión en poco tiempo. Además, se arriesga a que para esa campaña, se haga un especial hincapié en las deficiencias de su propia gestión.
Asimismo, se librará una dura lucha por las candidaturas. La que parece anotada de antemano es Gabriela Michetti, sobre todo a partir de su negativa a disputar la elección bonaerense. Sin embargo, sería la propia ex vicejefa de Gobierno la que duda lanzar su candidatura a senadora porteña, ya que debería abandonar la banca para postularse a la Jefatura de Gobierno en 2015.
Otra de las posibilidades es la de postular al jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quien también se mantiene firme en su intención de suceder a Macri. En la elección del candidato terciarían otros que quieren medir fuerzas como el ministro de Medio Ambiente, Diego Santilli, o el vicepresidente primero de la Legislatura, Cristian Ritondo. Y no habría que descartar la posibilidad de que aparezca algún extrapartidario o una figura pública que venga de afuera de la política.
De cara a las elecciones, también el kirchnerismo es un cúmulo de interrogantes. No aparece clara la estrategia tendiente para convocar a un electorado históricamente enfrentado al oficialismo, cuya aversión al gobierno nacional parece haber aumentado en los últimos tiempos como reflejara el 8N.
Apagada la estrella fugaz del vicepresidente Amado Boudou, muy golpeado en la interna con el senador Daniel Filmus, no aparecen figuras convocantes en la superficie. Sólo el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, es uno de los que recorre semanalmente los barrios para participar en diversas actividades partidarias.
De la influyente agrupación La Cámpora, el mejor posicionado sigue siendo el legislador Juan Cabandié, aunque no parece que el salto a las ligas mayores sea un paso a dar en lo inmediato.
Sin tiempo para detenerse en estaciones intermedias, el tren de la política porteña ya enfila hacia la terminal electoral.
Y en ese viaje, todo puede pasar.
Por Fernando Casasco (Publicado en El Barrio Villa Pueyrredón, enero 2013)
Tras reasumir a fines de 2011 sus respectivos mandatos como Presidenta de la Nación y como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri, respectivamente, embarcaron a ambas gestiones en la discusión sobre el traspaso de la red de subterráneos a la órbita porteña. Un debate que se prolongó por todo el 2012.
Bajo la consigna de la "sintonía fina" del modelo económico, el gobierno nacional pretendía reducir subsidios a empresas de servicios públicos y que determinadas administraciones provinciales y/o municipales se hicieran cargo de obras de infraestructura, concesiones o servicios privatizados que se circunscribían a sus territorios.
El caso del Subte fue el emblemático y el que mayor difusión tuvo, aunque no fue el único (por ejemplo, la Nación traspasó a la provincia de Buenos Aires la concesión de la Autovía Buenos Aires-La Plata)
Esa "sintonía fina" pareció trasladarse a la relación entre ambas administraciones, cuando el 31 de diciembre de 2011 se anunció un acuerdo sobre el traspaso a la Ciudad de la red del Subte, el cual se hacía efectivo a partir del primer día hábil del 2012.
El acuerdo preveía por parte del gobierno nacional el pago del 50% de los subsidios durante el año 2012, equivalente a 360 millones de pesos, y la continuidad de las obras de extensión de la Línea E y la señalización de la Línea A.
Asimismo, transfería la "potestad tarifaria" al Gobierno de la Ciudad. El acta establecía un plazo de 90 días para llevar a cabo los informes técnicos, peritajes y terminar de formalizar el traspaso.
A los pocos días, el Gobierno de la Ciudad comenzó a ejecutar el traspaso al anunciar un aumento de tarifas del 127%, de $1,10 a $2,50. Los amparos judiciales de organizaciones de usuarios y consumidores no se hicieron esperar, pero la Justicia los desestimó, por lo que la nueva tarifa sigue vigente hasta la actualidad.
El 22 de febrero ocurrió un hecho que enlutó a la ciudad y que volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre el estado del sistema de transporte nacional: en la estación de Once, un tren proveniente de Moreno, impactó contra los paragolpes ubicados al final del andén, provocando que el segundo vagón se incrustara en el primero de la formación. El saldo fue de 51 muertos y más de 700 heridos.
Desde la Ciudad, se encendió una luz de alarma, por lo que el jefe de Gobierno salió a rechazar la transferencia del Subte, con la excusa de que la Nación no había hecho todas las obras que había prometido para el mejoramiento del servicio.
La Presidenta intentó zanjar el nuevo cruce enviando un proyecto al Parlamento, el cual aprobó por ley el traspaso del Subte, el Premetro y 33 líneas de colectivos. Sin embargo, la ley fue desconocida durante meses por el gobierno macrista, quien alegaba la necesidad de que el convenio fuera también ratificado por la Legislatura.
Ni siquiera la creación del Ente Tripartito de Transporte entre la Nación, ciudad y provincia de Buenos Aires, logró relajar la relación.
Para colmo el año fue particularmente conflictivo en lo laboral, con cortes de servicio en el subte que se prolongaron por semanas. Por otra parte, los masivos cacerolazos en contra del gobierno nacional, fueron leídos por los analistas también como un reclamo hacia la oposición para que exhiba sus alternativas.
En ese marco, fue que el jefe de gobierno finalmente anunció once meses después de firmar el acta acuerdo con el gobierno nacional, el envío a la Legislatura de su proyecto para hacerse cargo de la transferencia del Subte.
La norma aprobada, prevé aumentos en impuestos, destinados a subsidiar la tarifa, y una autorización de endeudamiento por 300 millones de dólares para obras de infraestructura. Pese a todo, la ahora asumida potestad de la Ciudad sobre el Subte arrancó con polémicas desde antes de su inicio: por un lado, el anuncio del cierre por dos meses de la línea A para la puesta en funcionamiento de 45 nuevos coches chinos que habían sido adquiridos por el Gobierno nacional; por otro, el comentario del jefe de Gobierno acerca de que la tarifa no debería tener un costo "técnico" inferior a los 6 pesos.
A esto se suma las negociaciones que el Ejecutivo porteño deberá entablar con el concesionario Metrovías sobre el nuevo contrato, y con los trabajadores. Con todo, está claro que el traspaso fue solo el puntapié inicial de una nueva serie de debates que se extenderán en 2013.
Porteños, a las urnas
Pero si el tema del Subte fue la estrella del 2012, evidentemente el año que acaba de comenzar va a tener como clave dominante las elecciones legislativas. Los porteños no sólo elegiremos diputados nacionales y legisladores, sino también a los tres senadores, que permanecerán en el cargo hasta 2019.
En el Gobierno de la Ciudad ya planifican el desdoblamiento de los comicios autonómicos de los nacionales. La apuesta macrista es a un fuerte triunfo en la elección local que les de mayoría propia en la Legislatura (deberían obtener 16 de los 30 escaños en juego) y que posicione al Jefe de Gobierno como uno de los grandes triunfadores a nivel nacional. Asimismo, evitarían una mayor dispersión que podría darse en los comicios nacionales, en los que ya están anotados varios jugadores de peso, como Fernando "Pino" Solanas, Elisa Carrió, Graciela Ocaña, Rodolfo Terragno, entre otros.
Claro que no todo es tan sencillo para el PRO. Para desdoblar las elecciones, Macri las debería convocar antes de marzo, por lo que debe tomar la decisión en poco tiempo. Además, se arriesga a que para esa campaña, se haga un especial hincapié en las deficiencias de su propia gestión.
Asimismo, se librará una dura lucha por las candidaturas. La que parece anotada de antemano es Gabriela Michetti, sobre todo a partir de su negativa a disputar la elección bonaerense. Sin embargo, sería la propia ex vicejefa de Gobierno la que duda lanzar su candidatura a senadora porteña, ya que debería abandonar la banca para postularse a la Jefatura de Gobierno en 2015.
Otra de las posibilidades es la de postular al jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quien también se mantiene firme en su intención de suceder a Macri. En la elección del candidato terciarían otros que quieren medir fuerzas como el ministro de Medio Ambiente, Diego Santilli, o el vicepresidente primero de la Legislatura, Cristian Ritondo. Y no habría que descartar la posibilidad de que aparezca algún extrapartidario o una figura pública que venga de afuera de la política.
De cara a las elecciones, también el kirchnerismo es un cúmulo de interrogantes. No aparece clara la estrategia tendiente para convocar a un electorado históricamente enfrentado al oficialismo, cuya aversión al gobierno nacional parece haber aumentado en los últimos tiempos como reflejara el 8N.
Apagada la estrella fugaz del vicepresidente Amado Boudou, muy golpeado en la interna con el senador Daniel Filmus, no aparecen figuras convocantes en la superficie. Sólo el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, es uno de los que recorre semanalmente los barrios para participar en diversas actividades partidarias.
De la influyente agrupación La Cámpora, el mejor posicionado sigue siendo el legislador Juan Cabandié, aunque no parece que el salto a las ligas mayores sea un paso a dar en lo inmediato.
Sin tiempo para detenerse en estaciones intermedias, el tren de la política porteña ya enfila hacia la terminal electoral.
Y en ese viaje, todo puede pasar.
lunes, 10 de diciembre de 2012
Del #8N al #7D
El mes de noviembre vibró a partir del masivo cacerolazo contra el Gobierno nacional y el paro general de sectores de la CGT y la CTA. Diciembre se abre con la expectativa de la aplicación plena de la Ley de Medios. ¿Qué pasará?
Por Fernando Casasco (Publicado en El Barrio Villa Pueyrredón, Diciembre 2012)
La convocatoria fue un gran éxito. La campaña divulgada por redes sociales y correos electrónicos, impulsada por grupos de "ciudadanos independientes" orgánica o inorgánicamente relacionados con partidos de la oposición, y por último - pero no menos importante - fogoneada en forma incesante por grandes medios y connotados comunicadores, logró reunir el 8 de noviembre (#8N, según su sigla convocante en Facebook y Twitter) cientos de miles de personas en el Obelisco y Plaza de Mayo en una gran protesta contra el Gobierno nacional.
Las consignas otra vez volvieron a ser variadas, como conviene a una convocatoria lo más multitudinaria posible: «Seguridad», «Basta de corrupción», «No a la reforma de la Constitución», «Prensa libre», "Basta de inflación", «La Fragata es nuestra, no tuya», "Gracias chicos de Harvard, fueron nuestras voces", "Cristina devolvé el país", etc.
Los organizadores y muchas concurrentes se esforzaron por rechazar que se los tilde de golpistas o destituyentes o de que las marchas sólo eran convocadas por las restricciones a las compras de dólares. Sin embargo, no pudieron evitar que se colaran carteles que pedían la renuncia de la Presidenta o la caricaturizaban con una horca al cuello. También se repitieron expresiones de caceroleros indignados porque les dan planes "a los vagos" con los impuestos que paga la clase media. Y varios trabajadores de prensa sufrieron agresiones, pese a que se insistía con lo "pacífico" de la protesta.
Es evidente que un fermento de bronca hacia el Gobierno nacional se incuba desde hace muchos años - en algunos desde 2003 a la fecha - en ciertos sectores de clase media urbana. Resabios del tradicional "gorilismo" confluyen con posturas liberales, conservadoras o netamente fascistas que rechazan políticas concretas de la actual administración en materia económica, social o de derechos humanos.
Pero otras posiciones tienen que ver con supuestos desgajamientos del bloque oficialista. En ese marco se inserta también el paro general del pasado 20 de noviembre (o #20N), convocado por el sector opositor de la CGT liderado por el camionero Hugo Moyano, y por la rama disidente de la CTA, de Pablo Micheli, en reclamo de la modificación del impuesto a las ganancias (que cada vez afecta a más trabajadores registrados) y asignaciones familiares para todos los asalariados.
La medida de fuerza de alto impacto, se sintió especialmente en la Capital Federal, con paro de ferrocarriles y piquetes en los accesos a la ciudad. El Gobierno nacional respondió con un paliativo: eximió del pago de ganancias a la segunda cuota del aguinaldo y anunció que se analizará para el año próximo un nuevo mínimo no imponible.
¿Con Néstor estábamos mejor?
El paro de Moyano, junto a sectores de clase media que votaron por el oficialismo y se ven "desencantados", marcan un nuevo panorama. Lentamente, fogoneado desde medios concentrados, va comenzando a dibujarse en la escena un fantasma, un nuevo mito de la política argentina contemporánea: "Cristina no es Néstor", junto a sus sucedáneos, "Cristina traicionó el proyecto de Néstor" o "Esto no hubiera ocurrido en vida de Néstor".
Este engendro comunicativo plantea contraponer la presidencia de Kirchner de 2003 a 2007, con los dos mandatos de su esposa. Sus ideólogos son quienes pretenden volver a recomponer una alianza entre el capital y el trabajo que asegure un crecimiento moderado, pero sin profundizar en una distribución del ingreso más equitativa ni en medidas a favor de un Estado más fuerte, sino simplemente "emprolijar" el modelo para seducir inversores y garantizar las mejoras en la calidad de vida de los sectores medios y altos (vía exención o reducción del impuesto a las Ganancias, baja de las retenciones agrícolas, por ejemplo), en detrimento de los más postergados.
Asimismo, plantean reducir el gasto público (agua potable, cloacas, rutas, escuelas, hospitales, entrega de netbooks, nuevos jubilados, Asignación Universal por Hijo) y volver a los superávit paralelos de la canasta comercial y de la caja fiscal.
En cuanto a la deuda, proponen terminar con la política de "vivir con lo nuestro" y acceder al mercado internacional de capitales, retornando a la rueda de pagar la actual deuda con deuda nueva. Por supuesto, ello implicaría arribar a un acuerdo con el Club de Paris y con los fondos buitres que demandan internacionalmente al país, y atenerse a las "revisiones" periódicas del Fondo Monetario Internacional.
De paso, se sumarían otros reclamos de sectores de poder corporativos como el cierre del juzgamiento a los genocidas de la última dictadura, la liberación del mercado cambiario y la derogación de la Ley de Medios.
Llegados a este punto, es evidente - por más que los organizadores insistan en desmentirlo - que las recientes oleadas de protesta coinciden con dos temas nuevos en la agenda pública nacional: el denominado "cepo" a la compra de dólares y la proximidad de la aplicación plena de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Del dólar a Clarín
Evidentemente, el "Trastorno Obsesivo Compulsivo por el dólar" de los argentinos - como lo denomina el periodista Alfredo Zaiat - ha generado que ciertos factores patológicos colectivos afloraran en los últimos meses, tras las trabas impuestas por el gobierno a la compra del verde billete.
Puntualiza Zaiat en su último libro "Economía a Contramano" que se trata de una cuestión cultural: en Brasil, cada persona solo tiene en promedio 6 dólares en billetes, mientras que en Argentina se supera los 2000 dólares per cápita. En el periodo 2007-2011, las ventas totales de dólares al sector privado sumaron más de 79 mil millones de la moneda estadounidense.
Hoy, en un clima de incertidumbre económica global, con ventas al exterior que se contraen y potencias económicas que buscan trasladar a los países emergentes sus crisis, el Gobierno nacional afirma que debió adoptar medidas - comunicadas de pésima manera - de sostenimiento del valor de la moneda y de atesoramiento de divisas para cumplir con los compromisos externos, pagar importaciones y afrontar los requerimientos de los argentinos que felizmente pueden veranear en el exterior.
El otro punto en disputa es el que debe resolverse en momentos en que este periódico llega a sus manos y sobre el cual es difícil hacer futurología: la exigencia de que los grupos concentrados de medios de comunicación se adecuen a lo establecido por la ley sancionada por el Congreso Nacional.
Durante los últimos tres años el Grupo Clarín fue el más férreo opositor a la norma y quien logró paralizar su aplicación plena mediante una medida cautelar en una causa sospechada de estar amañada. Pero fue la Corte Suprema de Justicia, y no el Poder Ejecutivo, la que le puso un límite a ese amparo, el cual venció el 7 de diciembre o #7D como lo popularizaron los spots oficiales.
A partir de aquí, con o sin fallo definitivo, comienza a correr el plazo para la transferencia de oficio de las licencias que excedan el límite de 24 a nivel nacional habilitadas por la ley (Clarín posee 237 en todo el país)
El Gobierno insiste en que busca desmonopolizar la comunicación, mientras que Clarín denuncia persecución y cercenamiento de la libertad de expresión. Una libertad que no siempre parece defender, como cuando denunció a periodistas de distintos medios por "apología de la violencia". Fue tal el papelón, que los abogados del grupo debieron dar marcha atrás con su presentación. Mientras tanto, el grupo comandado por Héctor Magnetto trata de golpear sobre todos los flancos que pueda ofrecerle un gobierno que cae repetidamente en la tentación de caminar sobre el filo de la navaja.
Pasaron el #8N, el #7D. Pero esta historia continuará.
Por Fernando Casasco (Publicado en El Barrio Villa Pueyrredón, Diciembre 2012)
La convocatoria fue un gran éxito. La campaña divulgada por redes sociales y correos electrónicos, impulsada por grupos de "ciudadanos independientes" orgánica o inorgánicamente relacionados con partidos de la oposición, y por último - pero no menos importante - fogoneada en forma incesante por grandes medios y connotados comunicadores, logró reunir el 8 de noviembre (#8N, según su sigla convocante en Facebook y Twitter) cientos de miles de personas en el Obelisco y Plaza de Mayo en una gran protesta contra el Gobierno nacional.
Las consignas otra vez volvieron a ser variadas, como conviene a una convocatoria lo más multitudinaria posible: «Seguridad», «Basta de corrupción», «No a la reforma de la Constitución», «Prensa libre», "Basta de inflación", «La Fragata es nuestra, no tuya», "Gracias chicos de Harvard, fueron nuestras voces", "Cristina devolvé el país", etc.
Los organizadores y muchas concurrentes se esforzaron por rechazar que se los tilde de golpistas o destituyentes o de que las marchas sólo eran convocadas por las restricciones a las compras de dólares. Sin embargo, no pudieron evitar que se colaran carteles que pedían la renuncia de la Presidenta o la caricaturizaban con una horca al cuello. También se repitieron expresiones de caceroleros indignados porque les dan planes "a los vagos" con los impuestos que paga la clase media. Y varios trabajadores de prensa sufrieron agresiones, pese a que se insistía con lo "pacífico" de la protesta.
Es evidente que un fermento de bronca hacia el Gobierno nacional se incuba desde hace muchos años - en algunos desde 2003 a la fecha - en ciertos sectores de clase media urbana. Resabios del tradicional "gorilismo" confluyen con posturas liberales, conservadoras o netamente fascistas que rechazan políticas concretas de la actual administración en materia económica, social o de derechos humanos.
Pero otras posiciones tienen que ver con supuestos desgajamientos del bloque oficialista. En ese marco se inserta también el paro general del pasado 20 de noviembre (o #20N), convocado por el sector opositor de la CGT liderado por el camionero Hugo Moyano, y por la rama disidente de la CTA, de Pablo Micheli, en reclamo de la modificación del impuesto a las ganancias (que cada vez afecta a más trabajadores registrados) y asignaciones familiares para todos los asalariados.
La medida de fuerza de alto impacto, se sintió especialmente en la Capital Federal, con paro de ferrocarriles y piquetes en los accesos a la ciudad. El Gobierno nacional respondió con un paliativo: eximió del pago de ganancias a la segunda cuota del aguinaldo y anunció que se analizará para el año próximo un nuevo mínimo no imponible.
¿Con Néstor estábamos mejor?
El paro de Moyano, junto a sectores de clase media que votaron por el oficialismo y se ven "desencantados", marcan un nuevo panorama. Lentamente, fogoneado desde medios concentrados, va comenzando a dibujarse en la escena un fantasma, un nuevo mito de la política argentina contemporánea: "Cristina no es Néstor", junto a sus sucedáneos, "Cristina traicionó el proyecto de Néstor" o "Esto no hubiera ocurrido en vida de Néstor".
Este engendro comunicativo plantea contraponer la presidencia de Kirchner de 2003 a 2007, con los dos mandatos de su esposa. Sus ideólogos son quienes pretenden volver a recomponer una alianza entre el capital y el trabajo que asegure un crecimiento moderado, pero sin profundizar en una distribución del ingreso más equitativa ni en medidas a favor de un Estado más fuerte, sino simplemente "emprolijar" el modelo para seducir inversores y garantizar las mejoras en la calidad de vida de los sectores medios y altos (vía exención o reducción del impuesto a las Ganancias, baja de las retenciones agrícolas, por ejemplo), en detrimento de los más postergados.
Asimismo, plantean reducir el gasto público (agua potable, cloacas, rutas, escuelas, hospitales, entrega de netbooks, nuevos jubilados, Asignación Universal por Hijo) y volver a los superávit paralelos de la canasta comercial y de la caja fiscal.
En cuanto a la deuda, proponen terminar con la política de "vivir con lo nuestro" y acceder al mercado internacional de capitales, retornando a la rueda de pagar la actual deuda con deuda nueva. Por supuesto, ello implicaría arribar a un acuerdo con el Club de Paris y con los fondos buitres que demandan internacionalmente al país, y atenerse a las "revisiones" periódicas del Fondo Monetario Internacional.
De paso, se sumarían otros reclamos de sectores de poder corporativos como el cierre del juzgamiento a los genocidas de la última dictadura, la liberación del mercado cambiario y la derogación de la Ley de Medios.
Llegados a este punto, es evidente - por más que los organizadores insistan en desmentirlo - que las recientes oleadas de protesta coinciden con dos temas nuevos en la agenda pública nacional: el denominado "cepo" a la compra de dólares y la proximidad de la aplicación plena de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Del dólar a Clarín
Evidentemente, el "Trastorno Obsesivo Compulsivo por el dólar" de los argentinos - como lo denomina el periodista Alfredo Zaiat - ha generado que ciertos factores patológicos colectivos afloraran en los últimos meses, tras las trabas impuestas por el gobierno a la compra del verde billete.
Puntualiza Zaiat en su último libro "Economía a Contramano" que se trata de una cuestión cultural: en Brasil, cada persona solo tiene en promedio 6 dólares en billetes, mientras que en Argentina se supera los 2000 dólares per cápita. En el periodo 2007-2011, las ventas totales de dólares al sector privado sumaron más de 79 mil millones de la moneda estadounidense.
Hoy, en un clima de incertidumbre económica global, con ventas al exterior que se contraen y potencias económicas que buscan trasladar a los países emergentes sus crisis, el Gobierno nacional afirma que debió adoptar medidas - comunicadas de pésima manera - de sostenimiento del valor de la moneda y de atesoramiento de divisas para cumplir con los compromisos externos, pagar importaciones y afrontar los requerimientos de los argentinos que felizmente pueden veranear en el exterior.
El otro punto en disputa es el que debe resolverse en momentos en que este periódico llega a sus manos y sobre el cual es difícil hacer futurología: la exigencia de que los grupos concentrados de medios de comunicación se adecuen a lo establecido por la ley sancionada por el Congreso Nacional.
Durante los últimos tres años el Grupo Clarín fue el más férreo opositor a la norma y quien logró paralizar su aplicación plena mediante una medida cautelar en una causa sospechada de estar amañada. Pero fue la Corte Suprema de Justicia, y no el Poder Ejecutivo, la que le puso un límite a ese amparo, el cual venció el 7 de diciembre o #7D como lo popularizaron los spots oficiales.
A partir de aquí, con o sin fallo definitivo, comienza a correr el plazo para la transferencia de oficio de las licencias que excedan el límite de 24 a nivel nacional habilitadas por la ley (Clarín posee 237 en todo el país)
El Gobierno insiste en que busca desmonopolizar la comunicación, mientras que Clarín denuncia persecución y cercenamiento de la libertad de expresión. Una libertad que no siempre parece defender, como cuando denunció a periodistas de distintos medios por "apología de la violencia". Fue tal el papelón, que los abogados del grupo debieron dar marcha atrás con su presentación. Mientras tanto, el grupo comandado por Héctor Magnetto trata de golpear sobre todos los flancos que pueda ofrecerle un gobierno que cae repetidamente en la tentación de caminar sobre el filo de la navaja.
Pasaron el #8N, el #7D. Pero esta historia continuará.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Con este sol
Un gaucho vago y malentretenido perseguido por la justicia
Un campesino enamorado que se convierte en lobizón
Un tipo obsesionado con un gallo
Un boxeador que pudo ser el más grande y murió en la miseria
Un dependiente que sueña con la muerte de su patrón
Un artista callejero y decadente
Esos personajes tan anti-heroicos. Tan entrañables.
Esas imágenes grabadas en la retina de todo un pueblo, al igual que sus canciones
Esa forma de sentir, de vivir, de crear tan cercana al sentido popular pero también al arte con mayúsculas.
Desde pequeñas películas en blanco y negro, hasta creaciones casi operísticas a todo color.
Desde un relato ficcional sencillo hasta la recreación documental – pero también poética – del mayor movimiento político argentino del siglo XX.
Mi amigo Aldo alguna vez me dijo que Favio era “el tipo con más huevos” del cine nacional: sólo un genio como él puede manejar con grandeza esos planos generales interminables que, cuano uno menos se lo espera, se cortan con un primerísimo primer plano que genera la emoción en el público.
Nunca olvidaré lo que sentí al ver Juan Moreyra en una pantalla grande, cuando fue reestrenada en los ’90. Ni aquellas lágrimas que derramé junto a Gatica, tras salir de la habitación donde agonizaba Eva Perón.
Ese niño pobre que se convirtió en el mayor director de cine y que se va con muchos proyectos inacabados. Y con este sol…
Por la pasión, por la poesía, por la memoria. Por todo eso y mucho más, gracias Favio
Un campesino enamorado que se convierte en lobizón
Un tipo obsesionado con un gallo
Un boxeador que pudo ser el más grande y murió en la miseria
Un dependiente que sueña con la muerte de su patrón
Un artista callejero y decadente
Esos personajes tan anti-heroicos. Tan entrañables.
Esas imágenes grabadas en la retina de todo un pueblo, al igual que sus canciones
Esa forma de sentir, de vivir, de crear tan cercana al sentido popular pero también al arte con mayúsculas.
Desde pequeñas películas en blanco y negro, hasta creaciones casi operísticas a todo color.
Desde un relato ficcional sencillo hasta la recreación documental – pero también poética – del mayor movimiento político argentino del siglo XX.
Mi amigo Aldo alguna vez me dijo que Favio era “el tipo con más huevos” del cine nacional: sólo un genio como él puede manejar con grandeza esos planos generales interminables que, cuano uno menos se lo espera, se cortan con un primerísimo primer plano que genera la emoción en el público.
Nunca olvidaré lo que sentí al ver Juan Moreyra en una pantalla grande, cuando fue reestrenada en los ’90. Ni aquellas lágrimas que derramé junto a Gatica, tras salir de la habitación donde agonizaba Eva Perón.
Ese niño pobre que se convirtió en el mayor director de cine y que se va con muchos proyectos inacabados. Y con este sol…
Por la pasión, por la poesía, por la memoria. Por todo eso y mucho más, gracias Favio
viernes, 26 de octubre de 2012
El candidato del miedo
“Miedo a la calle tengo, miedo a la gente, miedo como una nueva religión. / Miedo a encontrarte, miedo a tocarte, miedo a saber que ya no podré jamás vivir sin miedo”. (Arbolito, “2015”)
El ruido del cacerolazo del pasado 13 de septiembre pareció sacudir de su letargo a la oposición nacional. Esa noche, decenas de miles de personas salieron a manifestar su repudio a la política del gobierno nacional con consignas variopintas: desde los que reclamaban terminar con la corrupción a los que se quejaban por no poder comprar dólares; de la inseguridad al “No” a la re-reelección.
Otros se expresaban libremente a favor de la libertad de expresión, pedían al gobierno que “devuelva el país” o enarbolaban pancartas con cruces svásticas asociadas al nombre de la Presidenta de la Nación. Y muchos coreaban a voz en cuello que el gobierno es una “DiKtadura”.
Una frase de Cristina Kirchner dedicada a sus funcionarios (“sólo hay que tenerle miedo a Dios... y un poquito a mí”), convenientemente manipulada por los medios concentrados, fue interpretada por amplios sectores como que la sociedad debía temerle a la mandataria. De ahí otra de las consignas de la manifestación: “No tenemos miedo”. Paradójicamente, la mayoría de los slogans tenían que ver con temores - infundados o no - subyacentes en los sectores medios.
Sobre ese ejercicio semiológico se edificó la evaluación que de la manifestación hizo la oposición y el líder del PRO en particular. Un Mauricio Macri exultante salió al día siguiente por todos los medios a señalar que estaba “contento” porque hubo “una movilización masiva, espontánea, pacífica, a favor de la libertad, de que se los respete, de que se los escuche, de que no se los quiera conducir desde el miedo”.
“Vengo diciendo que no hay que tener miedo, que somos más los que creemos en un futuro para Argentina”, reiteró.
De esa manera, el tema del “miedo” pasó a ser un significante vacío que podía ser llenado a gusto del consumidor del discurso. Puede ser miedo a los chorros, a no poder veranear en el exterior, a no poder comprar el nuevo modelo de I-phone o a que “los negros” tengan su propia casa enfrente de un barrio de lujo. Lo mismo da a la hora de generar un consenso en torno a la necesidad de un cambio de rumbo.
En ese sentido, Macri se muestra cada vez más dispuesto a dar declaraciones públicas o conferencias de prensa sobre temas de política nacional, mientras guarda silencio y deja que sus funcionarios se ocupen de responder sobre la gestión porteña. Así fue que mientras los estudiantes secundarios tomaban durante semanas decenas de escuelas porteñas en protesta por la reforma de los planes de estudio, no dijo ni “A”. Y anunció a través de un escueto comunicado el veto (uno más) a la ley que reglamentaba el aborto no punible en la ciudad.
En cambio, utilizó el atril amarillo de la Jefatura de Gobierno para pedirle a los prefectos y gendarmes que protestan contra las autoridades nacionales que “vuelvan a sus casas”. Fue la excusa para criticar a “un gobierno nacional que ha improvisado en sus políticas de seguridad y por eso ha fracasado”. Además, dijo entender a los rebeldes de las fuerzas de seguridad que - según sus palabras - “llevan una década de maltrato, de falta de respeto, de humillaciones”. La duda es: ¿lo dijo sólo por cuestiones salariales y laborales o hizo una velada referencia a los juicios por crímenes de lesa humanidad que se impulsaron en los últimos nueve años y que llevaron a muchos uniformados al banquillo de los acusados?
Completo aquí
martes, 23 de octubre de 2012
Coincidencia
Hace algunos programas el operador del Grupo Clarín nos "iluminó" a todos con los twitteros K truchos, que con dos seguidores cada uno (?), determinan el estado de la opinión pública mundial y de las galaxias contiguas.
En cambio, desde la oposición se demuestra día a día cuán espontánea, desinteresada y fidedigna (?) es la convocatoria al Cacerolazo del próximo 8 de noviembre. Seguramente, esta modelo que posó para un sitio sobre odontología o algo así hace un par de años, ahora sufre en carne propia las consecuencias del modelo que no le permite comprarse el nuevo I-phone o veranear en las islas Seychelles, y se plegó a la protesta.
Como los muchachos del "equipo joven" del diputado Eduardo Amadeo le pidieron una foto para subir a las redes sociales, no se le ocurrió mejor idea que mandarle la misma.
Es que era la que más le gustaba a ella, che.
sábado, 25 de agosto de 2012
Lista negra
"(El Eternauta) no entra (a la escuela). No, definitivamente no, ni entra ningún tipo de manipulación de adoctrinamiento, que nuestros jóvenes sean libres...", dijó en tono enfático el jefe de gobierno Mauricio Macri en diálogo con Eduardo Feinmann por Radio 10.
Es una medida razonable de un mandatario que no se anda con chiquitas a la hora de asegurar la "libertad" de los educandos: censurar una absurda historieta de ciencia ficción, que para un grupúsculo político es un mero instrumento en su afán de lavarle el cerebro a las blancas palomitas.
Además, es un muy mal ejemplo eso que dice su autor (el montonero H.G.Oesterheld), en el prólogo de que "quizá por esta falta de héroe central, "El Eternauta" es una de mis historias que recuerdo con más placer. El héroe verdadero de "El Eternauta" es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe "en grupo", nunca el héroe individual, el héroe solo". Es obvio: para el PRO el único héroe válido, es el héroe individual, el justiciero solitario.
Otros títulos de próxima prohibición por parte del Gobierno de la Ciudad serán "Martín Fierro" y "Juan Moreira", dos obras basadas en gauchos retobados, ilegales e indocumentados que se enfrentan a las fuerzas de la ley y el orden. También prohibirá "El juguete rabioso", protagonizada por un joven (ya de por sí sospechoso) resentido social, que termina entregándose a las garras del crimen y la depredación por no buscarse un porvenir venturoso, como yuppie o policía metropolitano.
Volviendo a El Eternauta, una idea que figura en un paper que manejan las altas esferas del Ministerio de Educación porteño sostiene la idea de reemplazar al personaje enfundado en ese ridículo traje de neoprene con su no menos ridícula máscara de buceo, por otro personaje salido de la fantástica factoría de DC Comics: Siniestro, el enemigo de Linterna Verde, cuyo mayor atributo es el miedo y luce con elegancia un brillante traje amarillo.
miércoles, 22 de agosto de 2012
El amor y la furia
“Buenos Aires se ve tan susceptible. Ese destino de furia es lo que en sus caras persiste” (En la ciudad de la furia, Gustavo Cerati)
“La verdad está en el amor”. La frase no corresponde a un cantante de boleros, o a algún gurú espiritual, ni siquiera a una estampita de las que los pibes reparten en el tren. Es de Mauricio Macri, jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. La misma ciudad a la que quiere convertir en la “Capital Mundial del Amor”.
Durante la conferencia de presentación de FeVida 2012, el Primer Encuentro de Espiritualidad de Latinoamérica, que se realizará en septiembre en el Centro de Exposiciones porteño, el jefe de gobierno aseguró que no entiende “cuando no se interpreta lo importante, lo delicado, lo valioso que es administrar el poder”. Señaló que el poder debe servir para “un fin bueno, un fin de transformar, de crear, de generar oportunidades, realizaciones personales que lleven a la felicidad de la gente”.
De paso, cañazo, el líder del PRO lanzó un tácito golpe al gobierno nacional al sostener que “tenemos que ayudar a desterrar todo vínculo del poder con la violencia, con la confrontación, con la división”.
Macri no solo tuvo participación en la presentación y en el financiamiento, desde las arcas estatales, de este “foro internacional para la difusión de las diferentes alternativas para el bienestar humano”, sino que será uno de los oradores, en una conferencia magistral, cuyo tema convocante fue “El Amor a lo público”.
La estrella principal del encuentro es el gurú indio Sri Sri Ravi Shankar, líder de la Fundación “El Arte de vivir”. Esta organización convoca a millones de personas en todo el mundo, a través de costosos cursos, en los cuales se imparten enseñanzas espirituales y el Sudarshan Kriya, un método de respiración patentado por su propio gurú. En la Argentina tiene seguidores como Marcelo Tinelli, Domingo Cavallo, o los empresarios Nicolás Cuño y Federico Ribero.
El elenco de oradores del Encuentro Fe Vida es por demás variopinto. Junto a Macri y Ravi Shankar estarán el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú; líderes de ONG humanitarias, como Juan Carr de Red Solidaria o Margarita Barrientos de Los Piletones; sobrevivientes de tragedia como Carlos Páez Vilaró (de la tragedia de los Andes) o Mario Sepúlveda (uno de los 33 mineros atrapados en Copiapó); estrellas de la autoayuda como Claudio María Domínguez, Ari Paluch o Bernardo Stamateas; hasta personajes mediáticos como Viviana Canosa, Nacha Guevara y el autodenominado “Brujito Maya”.
La relación entre el Gobierno de la Ciudad y “El Arte de vivir” se consumó en 2008 con un convenio para promover “acciones conjuntas tendientes al mejoramiento de la calidad de vida de la ciudad de Buenos Aires, creando lazos de colaboración recíproca en diversos campos de mutuo interés”, firmado por Macri y Ravi Shankar.
Hace unos meses, un grupo de docentes del Distrito Escolar 9, denunció que fueron convocados a una jornada de lenguaje y comunicación, pero que en realidad se trataba de talleres para mejorar la respiración y de introducción a la meditación, impartidos por la Fundación de Shankar. Por si fuera poco, en las jornadas supuestamente “optativas” se les tomó lista y se les cobró 130 pesos el curso.
El rabino y legislador PRO Sergio Bergman es otro de los que se sumó a la movida del jefe de gobierno y organizó junto a representantes de la Fundación una jornada de meditación en la Legislatura porteña. Y su fundación Argentina Ciudadana, participa junto al GCBA y El Arte de Vivir en el programa “Buenos Aires Medita” que se realiza todos los primeros domingos de cada mes en el Planetario.
Pero la “conexión espiritual” del jefe de gobierno va aún más allá: hace algunos años comenzó a practicar yoga y a tomar clases de budismo por recomendación de un amigo, el publicista Joaquín Mollá. Incluso algunos afirman que la razón por la que no asistió al Tedeum del 25 de mayo, oficiado por el cardenal Jorge Bergoglio, al que otrora era infaltable, fue que no quiso perderse su clase semanal de yoga.
Poco amor y paz
Lejos de los mantras, las ásanas y el pranaiama, en la ciudad que gobierna Macri sigue habiendo conflictos que exigen respuestas concretas de sus funcionarios. Y en los que no parece cumplirse las líneas de espiritualidad y amor que pregonan el jefe de gobierno y sus adeptos.
Hace apenas diez días un grupo de agentes de la Policía Metropolitana llevó a cabo un brutal procedimiento contra un grupo de personas que se encontraban al costado de las vías del Ferrocarril Mitre, en Villa Urquiza. Retratados por un fotógrafo de la Revista Veintitrés, los policías se encarnizaron especialmente con la mujer del grupo. A pesar de que el jefe de la fuerza dijo que el grupo estaba acusado de atentado y resistencia a la autoridad, el Ministerio de Seguridad debió iniciar una investigación a los uniformados participantes.
En su corta vida, la Policía Metropolitana – creada por Macri como policía vecinal, de cercanía - suma ya reiteradas denuncias de “excesos” en sus funciones. Homicidios de personas que no ofrecieron resistencia o de supuestos merodeadores; allanamiento y destrucción del material de trabajo de cooperativas; represión a manifestaciones de los vecinos con balas de goma y gases en la villa 31; robo violento de mercadería a manteros, etc.
El “amor por lo público” que asegura profesar el jefe de gobierno lo habría llevado a reactivar a la fatídica UCEP, organismo cuyas agresiones terminaron en una causa legal en la que se encuentra imputado el propio Macri.
Desde la Defensoría del Pueblo y organismos de Derechos Humanos como el CELS, afirman que existen denuncias de la actuación de un grupo de choque, identificado con uniforme del Ministerio de Espacio Público, que continúa desalojando con violencia a personas en condición de calle y les roban o destruyen sus pertenencias.
Y donde no existe el amor, seguramente es más fácil comprarlo. Al menos durante algunas horas. Será por ello que, según denuncia la Fundación La Alameda, el Gobierno de la Ciudad se niega a clausurar los 126 prostíbulos que funcionan en la Capital Federal, reconocidos por la propia Agencia Gubernamental de Control. De la lista, muchos siguen en actividad, aunque figuran como clausurados. En los locales se ha comprobado el proxenetismo y la trata ilegal de personas, menores e inmigrantes indocumentadas.
El amor por la vida debería expresarse desde el nacimiento de los seres humanos. Pese a esto, la tasa de mortalidad infantil, que contempla a los menores de un año, en la ciudad de Buenos Aires fue de 8,5 por mil en 2011, frente al 6,7 por mil en 2010. La crisis generó que un grupo de prestigiosas entidades médicas reclamen la declaración de la emergencia neonatal en la ciudad.
Seguramente se deben haber imbuido de los sanos mensajes de búsqueda de la paz y la armonía interior, los funcionarios del Ministerio de Seguridad que enviaron a colegios secundarios porteños un cuestionario en el que se pregunta a los adolescentes si produjeron daños en la escuela, sustrajeron objetos de otros compañeros o si dañaron el auto de sus profesores, en una clara estigmatización de los jóvenes.
Y la búsqueda del equilibrio físico y espiritual debe ser lo que llevó a descontar el presentismo a las maestras que toman una hora para dar la teta a sus hijos recién nacidos – un derecho establecido por el estatuto -, equivalente al 10% del salario básico. La fecha para llevar a cabo la medida no pudo ser tomada con mayor precisión: durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna.
Amor y paz son conceptos maravillosos, objetivos que toda sociedad y todo ser humano debe tender a conseguir. Pero para ser la “capital mundial del amor” a Buenos Aires le convendría acabar con las injusticias que habitan en su seno, antes que impartir cursos de relajación o autoayuda.
Publicado originalmente aquí
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jueves, 26 de julio de 2012
Eva
Dar y dar. Darlo todo. Hasta que no quede nada más. Ni el último suspiro.
Ganar. Ganar el amor del pueblo. Ganar el odio de los poderosos y de los que están envenenados por dentro.
Meterse en la historia. Para siempre. Como mito, como símbolo.
Como eterna bandera a la victoria.
Ser solo un nombre. Tres letras.
Y no morir jamás.
CUANDO MURIÓ EVITA
Recordando la muerte de Eva Perón
Yo sabía que en muchos lugares
que no eran los de mi alrededor,
la discutían.
Y sabía que tenía un rostro de muchacha
y una forma de hablarnos que nos hacía quererla.
También sabía que (por lo menos)
se había acordado de nosotros
y que eso
fue lo que algunos no le perdonaron.
Lo demás no lo sabía
y quizás todavía no lo sepa del todo.
Pero los míos la lloraron como nunca vi que lloraran a nadie.
"...Entonces yo tenía dieciocho
primaveras..."
(Para decirlo en el idioma que nos pertenecía)
Y tenía muy cerca una infancia,
donde las cosas que me dieron
y las que no tuve,
me crearon alegrías y resentimientos
que después formaron parte de mi mismo.
Entonces murió ella...
Precedida por la desesperanza de no poder hacer nada
de aquellos que creían deberle su propia esperanza.
Alguien puso su retrato sobre el tronco de un árbol de la calle,
con un moño enlutado.
Otro puso una flor.
Y nosotros el resto:
una cinta argentina, unas velas, más flores
y una presencia permanente
para que nadie estuviera allí
más que nosotros,
los que éramos capaces de sentir esa ausencia,
ese desgarramiento,
sin vergüenza
y sin precio.
No sé si fue porque una bruma funeral invadió Buenos Aires.
Si fue por los tantos responsos repetidos desde todos los sitios.
Si porque al final la queríamos en serio.
O porque preferimos que los nuestros le rezaran y la lloraran
lejos de las grandes ceremonias.
No sé si fue contagio, berretín o liturgia,
o una psicosis sorda.
Pero nadie nos dijo que lo hiciéramos.
Y cuando las flores se marchitaron
sentimos que una época, que un tiempo,
comenzaba a irse.
Y empezamos a preguntarnos cosas.
A entrar en la aventura de ser hombres,
de hacer conciencia aquello.
"...Entonces yo tenía dieciocho
primaveras..."
un árbol en la puerta de mi casa (que no era mía),
una inconciencia que me costó vencer
y un retrato de Evita
que mi vieja jamás dejó sin flores.
Héctor Negro
martes, 8 de mayo de 2012
Tiren papelitos
Primero fue Clemente. En aquellos tiempos primeros en que al diario lo mirábamos al revés (humor, deportes, después el resto… que no entendíamos mucho). El personaje del Negro Caloi tiene casi mi edad, así que hasta tiempo después no conocí a Bartolo, el maquinista del tranvía con quien inauguró su tira, y que se despidió rápidamente.
Pero aquel extraño personaje, mezcla de pájaro, pato o... vaya uno a saber qué (y la Mulatona, Mimí, Jacinto, el apuntador, etc.) siempre estaban ahí. En el centro de la página de humor, junto a El Loco Chávez, Goyo y Cía., Diógenes y el Linyera. Y junto al humor de otros dos geniales "negros": Fontanarrosa y Crist.
También compartía con él el amor por el fútbol. Clemente lo demostraba embanderado y con el pañuelo de cuatro puntas, ante cada suceso futbolero. Lo peleaba al Gordo “Murioz”, que no quería que se tiraran papelitos en la cancha. Ya se sabe quién ganó aquella contienda…
Luego también los cortos televisivos: oír el famoso “Miren, miren que locura …”, era la señal para correr frente al televisor, para no perderse el chiste del día. Esos spots contaban con el estrellato innegable del hincha de Camerún, un país y una selección ignota por aquella época, que de la mano de Caloi se volvió más querible. Y el disco editado por Interdisc, con la participación creativa de su amigo, el Negro Dolina, para el Mundial de España ’82: con mis hermanos lo rayamos de tanto escucharlo…
Y ese amor por el fútbol me llevó a encontrar (y a disfrutar) al Negro también en El Gráfico, que mi viejo traía a casa todos los martes a la noche, y que esperaba ansiosamente, para ver las fotos de mis ídolos, los resúmenes de los partidos… y a para reírme con aquellos chistes inolvidables.
Luego, el humor cotidiano, social, romántico, hasta existencial, en aquellas viñetas del Clarín Revista. Y las joyas que podíamos contemplar en las tardes de sábados, con su programa Caloi en su tinta.
Por todas esas sonrisas, por todos esos personajes, por todas aquellas nostalgias. Como decía la famosa canción: Miren, miren que emoción… Chau Caloi, ya se te extraña.
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