viernes, 19 de noviembre de 2010

Muerto el político, viva la Política



"Néstor Kirchner era, por sobre todas las cosas, un animal político. Su desvencijado corazón latía con fuerza cada vez que le tocaba subirse a un atril a dar un discurso o cuando se prendía en la discusión por cuestiones referentes al poder y a la gestión pública. Pero más allá de sus apetencias personales, sus ambiciones y sueños, el ex presidente que falleció de muerte súbita el pasado 27 de octubre, recuperó para el país la noción de que la política podía contribuir a cambiar las cosas".

Nota completa aquí.

martes, 16 de noviembre de 2010

El navegante



Primero fuiste el misterio, la fascinación de lo lejano, de lo insondable. Rumores de acordeones parisinos, de bohemia europea...
Luego, de a poco, esa presente ausencia se fue corporizando. Y te hiciste carne, cara, voz, risa, canto, llanto.
Y al fin te tuvimos entre nosotros. Pudimos sentir tu risa, tus caricias, tus abrazos. Con la certeza de que eran efímeros. Y tal vez por eso, más intensos.
Finalmente, una patriada familiar me llevó hasta tu nueva tierra. Y con mi admiración adolescente pude aprender de vos, asomarme contigo a aquel misterio milenario llamado México. Me río al pensar en el reproche por haberme quedado tanto tiempo en la cima de la Pirámidel del Sol, en Teotihuacán, maravillado por esa belleza difícil de describir. Con generosidad, me abriste los brazos y me mostraste cosas que ni siquiera me imaginaba que conocería. Tu arte, tus amigos, algunos vicios. Y lo más importante: pude sentirme más cerca tuyo.
Luego, la vida. Las distancias y las rutinas familiares y laborales. Los años. Era más lo que nos separaba que lo que nos unía. Aunque, hasta el día de hoy siento que tanto el uno como el otro sabía que estaba aquí, que estabas allí, adivinándonos casi a la distancia. Queriéndonos a nuestra manera, aunque no lo dijéramos.
Con tu arte, con tu vida errante - aunque en el final lograste echar amarras - para mí siempre fuiste un navegante. Te imagino con el uniforme en la proa del buque. Como aquellas figuras románticas de las novelas adolescentes. Como el Corto Maltés. El pecho erguido, de cara al sol, el cigarrillo entre los labios, sin mirar por un instante atrás. Que el viento te lleve adonde él disponga. Y bien que lo hiciste. Como dice la canción: "Navega alma mía, navega, respira el dolor por las velas".
Yo, desde esta costa, seguiré viendo como pasa tu velero. Y diré: allá va mi tío Luis, al que quise tanto... Hasta siempre navegante.

martes, 9 de noviembre de 2010

Don Arturo, Cooke y los homenajes



Viendo esto, esto otro, aquello y lo de más allá, y a riesgo de sonar antipático, me acordé del chiste que cuenta don Arturo Jauretche en "Los profetas del odio y la Yapa" sobre el exceso de homenajes al líder justicialista y a su esposa durante el primer peronismo:

“(...) adulones peronistas terminaban por alterar lo que quedaba de la toponimia auténtica con una lamentable y egolátrica emulación. De la época es el cuento del paisano que en la esquina de Mitre y Pavón, en Avellaneda, le pregunta al vigilante por la calle Mitre.
-“¡Cómo Mitre...! ¡Eva Perón... y es esta!”, le señala el policía.
-“Disculpe... ¿Y Pavón cuál es?”
-“¡Cómo Pavón! ¡Juan Perón...!, lo reta el vigilante.
-“No sabía...” –explica el paisano-. “Como soy del Chaco...”
-“¡Qué Chaco... Provincia Perón!” –le grita ya irritado el vigilante.
El paisano, intimidado, camina pocos metros en dirección a Buenos Aires. Está ahora, sobre el Riachuelo, en el puente y se recuesta a la baranda, pensativo y perplejo.
Se le acerca un marinero y le pregunta:
-“¿Qué está haciendo, paisano?”
El paisano, prudente y avivado ya, le contesta:
-“Estoy mirando el Peronchuelo, señor...”
“(...) y viene el caso aquí, con respecto al reiterado homenaje de los nombres de las calles que terminan por no tener sentido de tan repetidos, algo que el Dr. Cooke le dijo al mismo Perón en la presidencia: “Se ha abusado tanto de su retrato que ya no se lo ve; forma parte del paisaje como los árboles de la calle”.


Más allá del dolor y la consternación que produjo la muerte del ex presidente Kirchner, no hay mejor homenaje que el que pudo hacer el pueblo, en forma anónima.
Los encabezados por funcionarios o dirigentes suenan más a demagogia o vil proselitismo y no tienen nada que ver con el verdadero sentimiento popular. Y es darle pasto ya masticado a los enemigos de la causa nacional, a los eternos "profetas del odio".

lunes, 8 de noviembre de 2010

El mal



Emilio Massera ha muerto hoy a los 85 años. Lejos de donde merecía haber muerto, en la cárcel.
Fue uno de los responsables del mayor genocidio de nuestra historia. Secuestró, toruró y mató a miles en los campos de exterminio de la ESMA. Lanzó a cientos de esos torturados desde los aviones al mar en los tristemente célebres "escuadrones de la muerte". Secuestró niños, a los que entregó a apropiadores ilegales. Saqueó y robó casas de desaparecidos. Encabezó estructuras corruptas en la compraventa de armamentos y el vaciamiento de empresas.
Massera hoy está muerto. Pero el mal no murió.
El mal sigue viviendo en los represores que aseguran haber librado "una guerra" mientras violaban, torturaban y mataban.
El mal vive en los civiles que lucraron con aquel genocidio.
El mal vive en los que, abierta o solapadamente, reivindican el accionar de la dictadura.
El mal vive en los que desde los grandes medios callaron ante los atropellos o directamente defendieron el accionar de los asesinos.
El mal vive en los que creyeron que había que "pacificar el país" dictando leyes de amnistía e impunidad.
El mal vive en los que hoy siguen creyendo que hay que "acabar" con los peronistas o "barrer" a los zurdos.
El mal vive en los que buscan un gobierno "para los que quieren a Videla".
El mal vive en los festejaron la muerte de un presidente democrático.
El mal vive en los que dijeron "no te metas", "algo habrá hecho", "con los militares estábamos mejor".
Aunque Massera haya muerto, el mal vive. Recordarlo, es parte de nuestra tarea.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La primera generación dorada



Cuenta Eduardo Alperín: "Era el 3 de noviembre y las 23.00 la hora señalada para comenzar a develarse la incógnita. A las 19.00 se abrieron las puertas. Hablar de un Luna Park repleto sería absurdo. Explotaba. No había espacio ni para un alfiler. Afuera, una muchedumbre no se resignaba a estar ausente del escenario. Sin televisión, sin radios portátiles, se sintió desvalida.
Algunos se agruparon en los bares aledaños para seguir las incidencias a través de las radios eléctricas puestas al máximo de sus volúmenes. Otros conformaron una suerte de tribunas junto a los accesos y sufrían, reían o cantaban de acuerdo con el informe de voluntariosos chasquis o como repercusión de los gritos provenientes desde adentro.
Tras un comienzo impreciso, en que los estadounidenses tomaron ventaja, llegó la tan ansiada recuperación al ajustar las marcas y mejorar en la ofensiva. Fue así que Argentina se quedó con el primer tiempo por un claro 36 a 24. Al promediar el segundo tiempo, la diferencia se acortó. Fue entonces que se produjo el ingreso del santafesino Hugo del Vecchio. Sus veloces entradas desequilibraron a los rivales. Sus 14 puntos y el goleo de Oscar Furlong (distinguido como el mejor jugador del torneo) condujeron a una definición amplia de 64 a 50, que desató la apoteosis.
Sí, fue la noche inolvidable. Más allá del triunfo por 64 a 50 y del título, porque constituyó el puntapié inicial para una etapa resplandeciente del básquetbol argentino. Fue la noche que selló definitivamente la unión del Luna Park y el básquetbol".

Hoy se cumplen 60 años del primer título mundial de un seleccionado argentino en un deporte grupal. Integraban el plantel:
OSCAR FURLONG
ROBERTO VIAU
RICARDO GONZALEZ
VITO LIVA
LEOPOLDO CONTARBIO
OMAR MONZA
JUAN CARLOS UDER
ALBERTO LÓPEZ
RUBEN MENINI
HUGO VENTURI
RAUL PEREZ VARELA
HUGO DEL VECCHIO
JORGE NURÉ
ALBERTO LOZANO
IGNACIO POLETTI
PEDRO BUSTOS
Años después, la Revolución Fusiladora les impidió volver a representar a la Argentina por haber aceptado el regalo de un auto de parte del gobierno del General Perón. Una más - aunque no la mayor - de las injusticias que el gorilismo trajo a nuestras tierras.
¡Salud campeones!

martes, 2 de noviembre de 2010

Homenaje póstumo



Dijo hoy Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, tras su reunión con el presidente venezolano Hugo Chávez: "Nuestros destinos son los mismos a pesar de las diferencias y desigualdades y la década que comienza este año, es la década de América Latina. Tenemos nuestras diferencias pero respetarlas es lo que realmente fortalece una relación".
Y completó el bolivariano: "Hermanos somos y hermanos seremos para siempre. Que no haya fuerza alguna que sea capaz de generar ningún tipo de daño. Sólo juntos podremos construir la Patria Grande".
Ambos se habían encontrado días antes en Buenos Aires, en ocasión del velatorio del ex presidente Néstor Kirchner. Allí el colombiano le solicitó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner permiso para esperar a su par venezolano y darle un abrazo, en homenaje a las gestiones de paz que entre ambos países había encabezado el fallecido secretario general de UNASUR.
Un homenaje y un legado para que los países de nuestra América del Sur sigan construyendo la unidad por la que bregaron los patriotas que nos dieron la independencia. Es la tarea para los tiempos que vienen.

sábado, 30 de octubre de 2010

viernes, 29 de octubre de 2010

Imágenes y sensaciones en la larga noche



Historia
San Martín y Bartolomé Mitre. El que hizo la historia y el que la escribió. El que luchó por los ideales de una patria grande y el que trabajó para consagrar los ideales de la clase burguesa porteña. El que murió olvidado en el destierro y el que dejó un diario para que lo defienda.
El billete de $5 y el de $2. Más o menos lo que me queda en el bolsillo.
Dos calles del centro porteño, que se cruzan a espaldas de la Catedral, en plena city bancaria.
Y en ese cruce estoy yo. Son las 23 hs. del 28 de octubre de 2010. Delante de mí hay una larga fila de gente que se extiende por cerca de 20 cuadras, serpenteando por las calles cerradas al tránsito. Espero llegar a la Casa Rosada.
A darle el último adiós al hombre que ayer entró en la historia.

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Crispación
“Juro a mi patria y a mis compañeros que si a las tres de la tarde del día de mañana el virrey no ha renunciado, los arrojaremos por la ventana de la fortaleza”.
El autor de esas palabras tan crispadas es Manuel Belgrano, el padre de nuestra bandera y uno de los hombres decisivos en nuestra emancipación nacional.
El recuerdo de esas palabras consta en una placa ubicada sobre la calle Rivadavia al 800, donde fueron pronunciadas y donde se ubicaba la casa de Nicolás Rodríguez Peña, lugar de cita de los patriotas.
Hoy el solar está ocupado por la Federación de Trabajadores Petroleros. A pocos metros de la placa con la frase de Belgrano, sobre el cartel que identifica a la entidad sindical, anoche había una foto de Néstor Kirchner, adornada con un par de florcitas, en recuerdo del hombre que nos dejó el pasado miércoles.
Kirchner, un hombre crispado. Ese que embistió contra la Corte menemista que intentaba redolarizar la economía, contra la cúpula militar de Brinzoni que buscaba perpetuar la impunidad, contra las patronales agrarias que desabastecieron al país y contra los medios concentrados que monopolizan la comunicación. El que le dijo a Bush en Mar del Plata: “No nos vamos a dejar patotear”, y junto al Mercosur frenó el ALCA. El que hizo trinar a los mercados, negociando con pulso firme la quita más importante de una deuda soberana en el mundo. El que desubicó a derecha e izquierda cuando le pagó completa la deuda al FMI y se sacó de encima la tutela del organismo que tanto daño había hecho a la Argentina y a la región.
Crispado, sí. Polarizador, polémico, seguro. Muchas veces injusto con sus detractores, tal vez. Pero hombre de convicciones, también. Y de tomar determinaciones. Esas determinaciones que en ciertos momentos deben tomar los hombres, sin pensar en las formas. A los que se quedan más en las posturas y los tonos, el viento de la historia se los suele llevar, como a hojas secas.

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Música
La gente avanza despacio. Domina el silencio, o algún diálogo murmurado entre amigos, parientes o compañeros. Pero cada tanto estalla el canto tribunero: “Andate Cobos, la puta que te parió”. El insulto al vicepresidente opositor es el hit de la noche. En algún momento hay una variación, un momento de calma, un epíteto menos: “Andate Cobos y llevate a la Carrió”. Algo es algo. Si Cobos es insultado, el CEO de Clarín no quedó inmune. "Néstor no se murió, que se muera Magnetto, la puta madre que lo parió". A veces el dolor deja paso a la crueldad.
También se escuchan referencias a “Néstor, mi buen amigo”, “para Cristina la reelección” y “los soldados del pingüino”, metáfora con autodedicatoria de los jóvenes kirchneristas. Más adelante la marcha peronista y el Himno nacional llegando a la Plaza de Mayo. Todas las voces, todas.

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Trabajo
Una parada obligada en B. de Irigoyen y Rivadavia, para alimentarse. El puestito vende sanguches (no me vengan ahora con anglicanismos) de chorizo y de hamburguesa. Dos datos clave: 1. Los choris son mucho más demandados que los patys, señal de que el público es mayoritariamente peronista o nacional y popular, como el lector prefiera. 2. Debido a esa mayor demanda, la cocción no se prologa por todo el tiempo debido. Al cuarto bocado pienso en mi hígado y en lo que esto me va a costar mañana. Pero sigo masticando, vuelvo a la fila.
Mientras le cuento mis experiencias por teléfono a José Luis - que hubiera querido estar - y a Paco - que estuvo más temprano -, los buscas tratan de hacer su agosto en octubre. En Rivadavia y Florida, un vendedor de banderas proclama: "La misma bandera que hoy se vendía a 10 pesos, ahora puede llevarla por tan solo... $9,99!!!". Estalla la carcajada en la concurrencia. Y alguno se anima a comprar. Por solidaridad, buena onda y por patriotismo.
Pasa otro muchacho vendiendo "los últimos afiches de Néstor y Cristina a 5 pesitos". Claramente lo mandaron a pegar esos afiches, pero le encontró la vuelta para hacer una diferencia. Bien por él. Lo siguen los que venden pan casero, pines con la cara de Kirchner, café, garrapiñadas, escarapelas, etc. Alguien anónimo en la fila comenta emocionado: "Mirá si será grande Néstor, que hasta después de muerto sigue dando trabajo".

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Igualdad
Avanzamos de a poco, muy de a poco. Muchos jóvenes, pero también gente mayor. Algunas familias. Laburantes cansados luego de yugarla todo el día. Y estudiantes con sus mochilas o morrales al hombro. Los jóvenes que ya no aborrecen de la política, que están en la política, que ven la política como algo bueno. Todos queremos mirar lo que está pasando, guardarlo. Relucen las cámaras digitales y los celulares que retratan el momento para la eternidad.
Delante mío una pareja con rasgos indígenas. Los escucho hablar, los presumo peruanos, pienso en que a partir de Kirchner el país ya no expulsó a los indocumentados extranjeros. Pero tal vez sea el prejuicio porteño el que me domina y ellos sean compatriotas, de las provincias del norte. Da lo mismo, hoy somos todos hermanos en el dolor.
Pasan también militantes de la comunidad homosexual. Recuerdo el único voto de Kirchner en su mandato como diputado: el matrimonio igualitario es hoy ley. Y ellos también quieren reconocérselo.

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Medios
También sobre Rivadavia está el edificio de Radio Continental. En su frente, manos anóminas dedicaron poco amigables contra casi todo el staff de la radio. "Bravo gorila", "Magdalena oligarca", "Leuco golpista", etc. La ligó hasta el columnista agrícola Alejandro Cánepa, el que se vanagloria de que Continental sea "la radio que escucha el campo argentino". Radio que tuvo un papel decisivo en el apoyo a las patronales agrarias en el conflicto contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, por la implementación de las retenciones móviles. En el frente de la radio no veo el apellido O'Donnell y pienso que María se debe sentir ninguneada por la muchedumbre. Una última leyenda resume: "Todos golpistas menos Víctor Hugo". Imagino la bilis que provocará esta imagen en Alfredo Leuco, siempre tan paranoico en la defensa de su propia quintita.
A pocos metros de ahí, aunque lo veré unas horas después está Lucas Carrasco, al que el barbado periodista de apellido recortado denunció por "amenazas" por un post enamorado del verborrágico bloguero. Algunos en la fila le cantan en broma "matalo a Leuco, la puta que te parió". En lugar de una metralleta, Lucas esgrime una botella de cerveza. O más de una, aunque por caballerosidad no las quise contar. Me arrepiento de no haberme acercado a darle un abrazo y manifestarle mi solidaridad. Aunque sé que no la necesita.
Por Avenida de Mayo, volviendo de la Rosada, veo venir cerca de las 2.30 a la plana mayor de Tiempo Argentino, el diario que más denunció los chanchullos de Papel Prensa: Roberto Caballero, Hernán Brienza, Cynthia Ottaviano. Sonríen, los gestos cansados, se enganchan también en algún cantito contra el vicepresidente. Pienso que a Leuco lo horrorizaría esa situación tanto como el flamígero post de Carrasco.
Con Kirchner también el periodismo se puso en discusión, fue materia de polémica como nunca antes. A los que veo aquí los llamarán "pagados por la caja"; al otro lo acusarán de "golpista" o "gorila". Todo debate es bueno y nuestra profesión lo necesitaba. Pero por sobre todas las cosas el país necesitaba una nueva ley de medios de comunicación: y ese es un logro inobjetable, que sin duda quedará en la historia.

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Amor
Ella es morocha, de pelo largo, alta y de ojos lánguidos. El, castaño tirando a pelirrojo, barbudo y con camisa de manga corta. Se abrazan, se besan, se hacen arrumacos justo atrás mío. Le ponen un poco de calor a la madrugada cada vez más gélida.
Mientras nos amontonamos con otros cientos en la columna que entra por Hipólito Yrigoyen, allá por las 3.30 de la madrugada, pienso que estoy a metros del lugar en el que estuve el 25 de mayo de 2003. Cuando ese flaco patagónico que no conocíamos del todo bien asumía la Presidencia del país, en un contexto lleno de nubarrones.
Esa noche junto a mi compañera y mi primer hijo, de menos de 2 años por entonces, decidimos ir a la Plaza de Mayo a dar el apoyo al nuevo mandatario. No lo habíamos votado, pero de todos modos íbamos con la esperanza de que algo podía cambiar. Y aplaudimos cuando salió junto a Cristina y a sus hijos a saludar desde el balcón.
Ellos dos siguen besándose. Pienso que si su relación perdura y deciden formar un hogar, el hijo que tengan va deber menos plata que mi hijo cuando nació. También va a tener más derechos, sólo por ser un menor de edad. Y eso se lo debe en gran parte al hombre que está siendo velado ahí enfrente y a la mujer que lo llora en silencio, aferrada al ataúd.
Todos miramos hacia arriba y vemos las nubes. Y sentimos las primeras gotas. Es como que todos juntos quisiéramos soplar hacia arriba para alejarlas y evitar que nos mojen. Todos juntos, en la calle. Recordando al que se va, pero tratando de darle fortaleza a la Presidenta. Unidos, aunque no nos conozcamos. Como hermanos, como pueblo. Y nadie se mueve.

***

Historia, otra vez
De la última parte no quiero decir mucho. La entrada a la Casa Rosada, la casa de todos, cuando el reloj se acercaba a las 5. A la que - si no me falla la memoria - es la segunda vez que ingreso. El silencio en el Patio de las Palmeras. Y luego la ovación que proviene de la capilla ardiente y se propaga rápidamente.
Entramos a la Galería de los Patriotas Latinoamericanos. Recuerdo su inauguración, vista por televisión, durante los festejos del Bicentenario. Con Cristina rodeada de sus compañeros presidentes sudamericanos (al igual que hoy, pero en otras circunstancias), con Néstor - uno de los artífices de esa unidad continental - sonriendo desde la primera fila.
Veo entre otros los cuadros del venezolano Miranda y del mexicano Benito Juárez. Al fin nos asomamos a la sala en la que descansa el féretro, con los cuadros de Perón, Evita y el Che presidiendo. Unos pocos funcionarios quedan en el lugar: su hermana Alicia y los ministros Boudou y Domínguez. El no está, pero está. Supongo que se llama espíritu, invisible, impalpable, pero que se siente. Un breve saludo, con los dedos en V, desde mi condición peronista y la salida. Para qué más. Para otro momento guardo mis disidencias con él, las cuestiones por las cuales me peleé con su gobierno, aunque él no se enterara. Y reconozco que muchas veces era él el que tenía razón. Hoy es solo reconocimiento y respeto.
Me pregunto si alguna vez el cuadro de Néstor Kirchner estará allí entre los demás patriotas. O si la figura de su esposa terminará pesando más. Lo que es seguro es que su busto deberá instalarse en un salón cercano a este, como el de todos los mandatarios argentinos. Eso, si los cálculos no me fallan, será en el 2028, a 25 años del comienzo de su presidencia. Pero no me animo a imaginar qué será de nuestro país y de mi vida para ese entonces.
En la retirada alcanzo a ver el retrato del General San Martín, rodeado de coronas de flores. Justo el gran patriota con el que comenzó esta historia. Para despedir al hombre que hoy entra en la historia.

Foto: Presidencia de la Nación.

Aveloriado



Así estamos.